NI EL ENVEJECIMIENTO NI EL DESCENSO DE LA NATALIDAD: LO INVIABLE ES EL ACTUAL ESQUEMA DISTRIBUTIVO

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María Sol Torres Minoldo

Resumen

Frente al fenómeno de transición demográfica, en el que se produce el envejecimiento de la población y el descenso de las tasas de natalidad,  predominan diagnósticos de catástrofe. La demografía es usada como fundamento de la inviabilidad de los sistemas previsionales, y también de discursos natalistas. La caída de la natalidad preocupa doblemente: por el proceso de envejecimiento demográfico al que contribuye; y por sus propias consecuencias económicas, dadas las perspectivas de una inminente disminución de población activa, o sea, de fuerza de trabajo, en momentos en que, por el envejecimiento, el peso económico sobre las sociedades seguirá incrementándose.

Este artículo se propone discutir el diagnóstico del envejecimiento como un grave problema por sí mismo, para luego desmentir que sea inevitable y/o fundamental disminuir la protección previsional y/o que incrementar la natalidad sea imprescindible. La hipótesis fundamental es que la transición demográfica no es un fenómeno negativo “en sí mismo”. Es en virtud de determinados contextos distributivos que deviene en un “problema”: contextos caracterizados por la polarización de la distribución del ingreso y sistemas de protección social de tipo contributivo.

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