EL MATRIMONIO ENTRE EL WORKFARE Y EL PRISONFARE EN EL SIGLO XXI

Loïc Wacquant

Resumen


Este artículo explica cómo y por qué la prisión ha vuelto a estar en el primer plano institucional de las sociedades avanzadas, cuando cuatro décadas atrás los analistas de la escena penal estaban convencidos que había ingresado a una declinación irremediable. Basándome en mi libro Castigar a los Pobres. El gobierno neoliberal de la inseguridad social argumento que (1) la expansión y glorificación de la policía, las cortes, y la penitenciaría son una respuesta no a tendencias criminales sino a una difusa inseguridad social; que (2) necesitamos reconectar políticas sociales y penales y tratarlas como dos modalidades de política de la pobreza para asir las nuevas políticas de marginalidad urbana; y que (3) el despliegue simultáneo y convergente del “workfare” restrictivo y el “prisonfare[i] expansivo participan del forjamiento del Estado neoliberal. Luego de señalar diferencias claves entre los caminos Norteamericano y Europeo hacia la penalización de la pobreza, adapto el concepto bourdieano de “campo burocrático” para capturar la importación simbólica del castigo como medio de producción de la realidad y subrayo la naturaleza contingente de la resurgencia penal, en contra de las teorías conspirativas y la visión funcionalista compartida por los analistas marxistas y foucaltianos

[i] El concepto refiere al conjunto de políticas que responden a los problemas sociales con medidas punitivas que involucran la policía, los tribunales, las cárceles y sus extensiones.


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ISSN 1668-7515

 

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