ESTE NUMERO de Estudios aparece con atraso. Las líneas que siguen, a la vez que intentan una explicación, sirven para compartir nuestras preocupaciones. Estudios es frecuentada por una buena cantidad de lectores, especialmente en el ámbito universitario; su presencia es común en instituciones de enseñanza e investigación; sus artículos y documentos están incluidos en bibliografías de programas de estudio y se encuentran citados en numerosos trabajos académicos. Más de 130 publicaciones relevantes de todo el mundo mantienen intercambio regular con nuestra revista. La responsabilidad asumida y el esfuerzo realizado por el Centro de Estudios Avanzados, al haber encontrado respuesta favorable, nos obliga a considerar el significado de la dificultad para mantener la periodicidad deseada. El limitado presupuesto que la Universidad otorga al CEA no incluye, por ahora, ninguna partida específica para Estudios. Cada número debe financiarse con un apoyo particular que casi siempre ha provenido de alguna instancia de la propia Universidad.
El presente número -por ejemplo- contó con un subsidio especial otorgado por el rectorado a principios del mes de abril. La Secretaría de Ciencia y Técnica, que había colaborado en otras ocasiones, tuvo agotados sus recursos para publicaciones durante largos meses.
La detallada explicitación de las dificultades económicas -principal causa de nuestra demora en salir- más que una excusa quisiera ser un llamado de atención; creemos que la Universidad no puede renunciar al papel sustantivo de elaborar y difundir saberes. Junto a otras, la revista Estudios se instala, con modesto rigor, en esta zona del quehacer universitario. Estamos seguros de que los inconveniemes serán superados.
Esta tirada de Estudios no sólo ha demorado su aparición; nos hemos visto obligados a reducir el número de páginas acostumbrados. Debimos desplazar secciones regulares: Bibliográficas, Publicaciones recibidas, Actividades del CEA. En el próximo número estas secciones merecerán un cuidado y amplitud especial. Nuestros colaboradores y lectores merecen que les pidamos disculpas. 

Héctor Schmucler.

DOI: https://doi.org/10.31050/1852.1568.n9