Los espacios ingratos. La cárcel y los "Montes de espesuras" en Córdoba del Tucumán. Siglo XVIII

Autores/as

  • Marcela Aspell Universidad Nacional de Córdoba. Facultad de Derecho.

Palabras clave:

cárcel, montes, control social, Córdoba del Tucumán, derecho indiano, derecho penal

Resumen

La presente investigación intenta contrastar los espacios de la cárcel y la espesura de los montes como un horizonte donde se vive, se sobrevive y se padece con igual desdicha. Recluido en el territorio de la cárcel colonial el reo aguarda su castigo, pero la fragilidad de las prisiones tornaba precaria su estancia en ella, el monte representaba en tanto el área, donde quien trasgredía los límites del orden social podía hallar refugio. La percepción de las autoridades apuntaba a considerar que quien vivía en el monte, huido, escondido, apartado de la civilidad, necesariamente era un delincuente hurtado del control de la ciudad. Los espacios vigilados, intensamente ordenados, regulados y controlados por quienes mandan pero que al mismo tiempo no podía evitar las injusticias y la comisión de delitos se contraponía al espacio del desorden. El juego de relación entre ambos territorios, entre el que ha normativizado su legalidad y el que carece de ella o le ha opuesto sus propias reglas contrarias a las primeras, desnuda la fragilidad de la estructura social permanentemente amenazada por el desorden. El desgobierno que ocupa los extramuros de la civilidad y se guarnece en estas áreas de vegetación tupida justifica el control de aquella. Los espacios indómitos, son el territorio del otro, del enemigo, el objeto del temor y la desconfianza, ocupan geográficamente la periferia del espacio central, se construyen a partir de los deslindes de la ciudad y su radio de influencia. El mundo del derecho, el universo de las reglas y las normas que pretenden ser conocidas y claras, cuyo cumplimiento reclaman las justicias y acatan los “estantes y habitantes” se contraponían como las dos caras de una misma medalla con el desorden de una estrategia del mundo de los excesos y la desmesura, un mundo diferente donde no hay margen para el control social. Pero el monte como la cárcel misma se regula por sus propias leyes durísimas y destempladas que establecen canales de comunicación y de auto alimentación porque a través de todos los tiempos y de todas las prohibiciones existe y se impone una constante que se mantiene: no puede sobrevivir un espacio sin el otro. Quienes desafían los rigores del control regresan siempre a la ciudad donde se erige la cárcel, no pueden soportar por largos tiempos la intensa soledad, el desamparo, el desabrigo y la desoladora orfandad de los espacios marginales. Los custodios lo saben y solo les queda aguardar pacientemente, un retorno que conocen, desde siempre, anunciado. La solución apuntaba a nutrir una y otra vez un sistema consolidado por siglos con los aportes de sus mismos agujeros y falencias. El mecanismo de la penalización de este modo se auto alimentaba.

Biografía del autor/a

Marcela Aspell, Universidad Nacional de Córdoba. Facultad de Derecho.

Doctora en Derecho y Ciencias Sociales por la Universidad de Buenos Aires (1982). Profesora Titular de Historia del Derecho Argentino en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Córdoba. Categorizada I en el Programa de Incentivos al Docente-Investigador del Ministerio de Educación de la Nación. Investigador Principal de la Carrera de Investigador Científico del CONICET. Miembro de Número del Instituto de Historia del Derecho y de las Ideas Políticas de la Academia Nacional de Derecho y Ciencias Sociales de Córdoba.

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Publicado

2012-11-16

Número

Sección

Doctrina e investigación