Número 11

Año 2023


Argentina, 1985 o volver a la melancolía

Reseña de la película Argentina, 1985 (Santiago Mitre, 2023, Argentina)

Argentina, 1985 or return to melancholy

Review of the film Argentina, 1985 (Santiago Mitre, 2023, Argentina)

Iván Zgaib

Universidad Nacional de Córdoba

Córdoba, Argentina

 jizivan@gmail.com 

DOI: https://doi.org/10.55442/tomauno.n11.2023.42886 

ARK: http://id.caicyt.gov.ar/ark:/s22504524/8x15y4vrq 

 


TOMA UNO, Nº 11, 2023 - https://revistas.unc.edu.ar/index.php/toma1/index
ISSN 2313-9692 (impreso) | e-ISSN 2250-4524 (electrónico)

Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-Sin Derivadas2.5 Argentina.


Ficha técnica

Título original: Argentina, 1985

Dirección: Santiago Mitre

Intérpretes: Peter Lanzani, Ricardo Darín, Laura Paredes, Norman Brisky, Anahí Martella y otros

Guión: Santiago Mitre y Mariano Llinás

Investigación: Martín Rodríguez y Federico Scigliano

Fotografía: Javier Juliá

Montaje: Andrés Pepe Estrada

Música: Pedro Osuna

Sonido: Santiago Fumagalli

Producción: Axel Kuschevatsky, Victoria Alonso, Santiago Mitre, Ricardo Darín, Chino Darín, Federico Posternak y otros

Hablemos de casualidades. A menos de dos días de que una pareja de neonazis gatillara a centímetros de la vicepresidenta en televisión abierta, Santiago Mitre estrenó Argentina, 1985, una película sobre el mito fundante de nuestra democracia que recibió el premio de los críticos, de los católicos y una ovación del público del Festival de Venecia cronometrada en nueve minutos.

El fervor global no tardó en volverse local. En las semanas previas al estreno argentino, mientras Javier Milei y el hijo del genocida Antonio Bussi hacían poguear a una plaza colmada de jóvenes tucumanos, los cines argentinos limpiaron sus telarañas para recibir a las multitudes que fueron a vitorear el film de Mitre. Vivimos un clima pesado, donde el aire ya no se respira pero se toca. Y en ese contexto, la película que recrea el juicio a las Juntas Militares cometió un acto tan legendario como anacrónico: volvió al cine un acontecimiento sociológico de alcance masivo, cuyas implicancias seguramente sean más complejas que el pensamiento consolador según el cual la democracia argentina (y su cine) están en orden.

Parte de aquella explosión masiva fue engendrada desde el mismo molde en que surge la película. Heredera del cine de época, de los dramas legales y del thriller político, Argentina, 1985 narra el amanecer democrático a través de una serie de riffs y motivos codificados por Hollywood; una filiación poco accidental, considerando que se trata de la maquinaria que mejor supo procesar y mitificar la Historia de su país en el siglo XX, tanto para propios como ajenos.

Así, Mitre se mueve con comodidad y eficacia. Construye rápidamente una épica que nos hace sentir al filo de un abismo (“el caso más importante desde los juicios de Nuremberg”, dice Darín) y describe todo lo que allí se pone en juego (empezando por las recurrentes escenas de amenazas, donde el protagonista es bombardeado a llamadas que prometen acabar con su vida y la de su familia). A cada momento grandilocuente, cuyo peso es el del plomo, le corresponde su reverso, que es humor con la ligereza de un valium. El retrato de los abogados que investigan el caso cumple justamente esa función: suaviza el tono con gags cómicos alrededor de ese grupo disfuncional, conformado por un fiscal apagado, el hijo optimista de una familia de milicos y una comitiva de jóvenes que apenas tienen edad para votar. Todo estos elementos (épica, suspenso, humor) forman parte del ritual de seducción que Mitre ha estudiado y memorizado para vincularse con su audiencia.

De ahí resulta la sensación de inmediatez, que es un arma de doble filo. Está el borde que le permite a la película abrirse paso y está el borde que la hace sangrar con su propio ritmo impaciente y atolondrado. La estética videoclipera que permea varios pasajes es prueba de ello: en las escenas del juicio, el montaje es expeditivo y recorta el testimonio de las víctimas como si se tratara de un asunto burocrático. No hay desarrollo exhaustivo ni tampoco un tiempo dedicado a atender a la singularidad de los relatos, sino una lógica acumulativa. Lo que importa es que cada pieza subraye el sadismo de los milicos, que es la carta que el film saca de la manga una y otra vez, hasta doblarle las puntas cuando llega el grito de “Nunca Más” en el cierre.

Mitre confunde la ansiedad contemporánea con la pereza narrativa y la efectividad con el efectismo. Pero esta decisión formal no solo da cuenta de las limitaciones estéticas de la película, sino también de las políticas (acá, como siempre, forma y contenido no pueden cortarse a cuchillo). La versión mitrista del Juicio a las Juntas observa los crímenes de la dictadura estrictamente como un problema moral: es la violencia desbordada de los milicos la que los vuelve repudiables. Por perversos, por inhumanos, por injustos. Todo eso es tan veraz como insuficiente, porque la Historia que Mitre entiende apenas como una perversión de los afectos, casi animal, fue además un plan organizado (¡racional!). Hubo una violencia sistemática, comandada por un sector social que doblegó la estructura económica del país según sus intereses. La política entonces se vuelve una elipsis, y lo que queda es Argentina, 1985.

Esa lámina moral que recubre y ahoga la Historia también se completa con la simpleza de la estructura dramática. La manera en que Mitre se aferra al modelo hollywoodense del héroe individual hace que la película sobredimensione la figura del fiscal Julio Strassera. Por eso no es casual que las escenas más logradas transcurran entre las paredes del templo familiar, donde se observan los tejidos amorosos que unen al protagonista con su esposa y sus hijos. Allí pesan los remordimientos (de lo que el fiscal no pudo hacer durante la dictadura, de lo que está en riesgo ahora); toda una serie de fibras emocionales que insisten en personalizar un proceso histórico que fue colectivo (y que la película apenas relega a momentos residuales, en los cuales las Madres son un simpático decorado).

Entonces, la contradicción: ¿usó Mitre los dispositivos narrativos de Hollywood para dialogar con los hechos históricos o, por el contrario, convirtió el Juicio a las Juntas en una anécdota intercambiable pero adaptable a esta aceitada ingeniería? Así y todo, con la profundidad de la orilla, la película que reivindica la consigna del “Nunca Más” se convirtió en un fenómeno que corta entradas más allá de las fronteras generacionales: quienes vivieron en carne propia la dictadura, quienes escuchamos su experiencia y quienes recibieron el relato mediado, en tercera persona.

Que las funciones se hayan vuelto un acto público, donde los asistentes aplauden la escena del alegato, sugiere la irrupción de un hecho performático: la memoria se reactualiza en las salas oscuras, una contraofensiva melancólica que recuerda otro tiempo. No solo el del trauma de la dictadura, sino el de una Argentina que se unió para resguardar la democracia. Hoy, cuando los defensores de los genocidas ganan adeptos en las urnas, cuando los salarios se pulverizan bajo la misma estructura económica de la dictadura, cuando la sangre no se ve pero se huele, el recuerdo de Argentina, 1985 es una evocación fantasmal. En el aire, flota una pregunta inquietante: si el retrato derretido de Mitre no hubiera licuado a la política, ¿estaríamos todos aplaudiendo cuando se prenden las luces?

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Biografía

Iván Zgaib

Crítico de cine e investigador de Córdoba, Argentina. Ha colaborado con medios extranjeros y locales como Rolling Stone (Colombia), The Brooklyn Rail (Estados Unidos), Senses of Cinema (Australia), laFuga (Chile), La Voz del Interior y Otros Cines. Actualmente escribe de manera regular en el diario La Nueva Mañana de Córdoba y en la edición impresa de La vida útil. Revista de cine. También ha sido seleccionado para participar de distintas instancias de práctica profesional, como el Taller de Crítica y Jurado Joven 2021 del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata (Argentina), Berlinale Talent Press 2018 (Alemania), Residencia NidoErrante 2017 (El Chaltén, Argentina –coordinado por NidoErrante y la Fundación Tomás Eloy Martínez–) y Talent Press Buenos Aires 2016 (Argentina). Ahora se encuentra cursando el Doctorado en Artes de la Universidad Nacional de Córdoba y es becario doctoral de CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas). También se desempeña como docente de Análisis y Crítica en la carrera de cine de La Metro. Desde 2022 comenzó a programar ciclos de cine en distintos espacios de exhibición, como el Cineclub Tyo (General Roca, Río Negro), La Quimera y el Cineclub Municipal Hugo del Carril.

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Cómo citar este artículo:

Zgaib, I. (2023). Argentina, 1985 o volver a la melancolía. Reseña de la película Argentina, 1985 (Santiago Mitre, 2023, Argentina). TOMA UNO (11). Recuperado de:  https://revistas.unc.edu.ar/index.php/toma1/article/view/42886/version/46785