Marengo, María del Carmen (2014). La vida numerosa. Cartografías ediciones. Córdoba.

La vida numerosa , de María del Carmen Marengo, o la posibilidad de la ternura

Por Carlos Martín Rodríguez *

La vida numerosa , sexto libro de la poeta María del Carmen Marengo, fue lanzado en marzo de 2014 por la editorial riocuartence Cartografías en el marco de su colección de poesía «Archipiélago». A lo largo de apenas cincuenta y cinco páginas, su autora justifica, a partir de una poesía diáfana y sentida, el reconocimiento que a lo largo de los últimos años ha merecido su obra y la posición que ésta ha alcanzado dentro del circuito poético cordobés.

Pablo Dema, escritor y responsable, junto a José Di Marco, de la editorial Cartografías, resume, en la contratapa de La vida numerosa, los principales temas que atraviesan el libro de Marengo: «La vida soñada, la vida que no fue, la vida con los otros, la vida que peligra, la vida que surge y continúa, la vida humana íntima en la escala del tiempo histórico». Cada uno de estos ejes irá configurando en el poemario de Marengo una trama íntima y compartida en donde cada verso es una puerta abierta a la experiencia vital de la poeta. Antes de concluir su breve reseña, a título personal Dema agrega «(…) que la mejor poesía es inseparable de aquello que más nos importa». Cualidad innegable ésta de La vida numerosa en donde «aquello que más importa» se transforma en la maleable argamasa con la que se construye cada verso.

Cuatro partes conforman el trabajo de Marengo. La primera de ellas, titulada “Una casa”, está dominada por el espacio de lo íntimo compartido como una posibilidad tan deseada como, por momentos, inasible. Tres segmentos temáticos estructuran este fragmento y le dan cuerpo: en primer lugar, el proyecto del hogar y las ansiedades que lo atraviesan se expresa a través del conflicto entre un «yo» y un «vos» que se encuentran y se desencuentran a cada verso. Luego, en «Trilogía del desastre», encontramos un segundo segmento signado por la soledad y la angustia de lo que pudo ser y no fue. Finalmente, el desenlace del conflicto se materializa a través de imágenes y metáforas tan sencillas como hermosas que sirven de corolario del primer momento del poemario. En la presentación del libro de Marengo, el poeta cordobés Leandro Calle afirmó en torno a este primer momento de La vida numerosa:

* Estudiante de Lic. en Letras Modernas. CIFFyH - Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad Nacional de Córdoba. rodrigueztrillo@gmail.com

Nuestro habitar el mundo está constituido por andar y quedarse, por caminar e instalarse. Pero creo yo que hay algo novedoso en este libro de María del Carmen, y esa novedad está dada en que la morada, lo construido, lo habitado, en síntesis “la casa” es un corte sincrónico, es una foto de un proceso de construcción que es dinámico y que conlleva la construcción de las relaciones humanas.

«Construcción», «proyecto», «anhelos», «vos», «yo» son semas que atraviesan de punta a punta estos primeros trece poemas a través de la diafanidad de una palabra poética que fluye y se desplaza con total naturalidad a través de, como dijera Calle, «el bosque de la belleza».

El segundo momento del poemario se titula «Los animalitos». En él, peces, erizos y un puma se desplazan por espacios interiores y exteriores dejando a su paso una estera de significados cifrados. Este breve pasaje, cargado de símbolos e imágenes, actúa como interludio entre la primera y la tercera parte del poemario, sus dos momentos más desarrollados tanto en su extensión como así también en el denso material de instantes con que están construidos. Pero la brevedad de esta segunda parte nada tiene que ver con lo intrascendente sino que, por el contrario, descorre y extiende los lienzos de un campo significante críptico, bello y conciso.

Luego, la tercera parte del libro, de título homónimo, nos presenta acaso los versos más sustanciosos de todo el trabajo. En una breve nota introductoria, Marengo explica el núcleo temático de este pasaje en el cual se pone en relieve la experiencia de la maternidad pensada (y vivida) como una «zona de riesgo». Este particular interés, lejos de nacer de una búsqueda cognoscitiva o de una pose estética, responde a una experiencia concreta en la vida de la autora que la lleva a plasmar un fragmento de su experiencia vital a partir de un estilo hermosamente sencillo, desnudo de pruritos innecesarios, más atento a la profundidad de la palabra que a la vacuidad de la forma. Quizás el mayor logro de este momento sea la feliz conjugación que la autora consigue entre ternura, angustia y esperanza: «Conmigo estabas/ y éramos los dos / para sortear / quietos, / la adversidad».

Finalmente, «Templos», el cuarto segmento del libro, introduce al lector en una serie de espacialidades asociadas tanto a lo profano como a lo sagrado en un recorrido que teje tiempos y geografías dispares articulados por el común denominador de la experiencia vital que los atraviesa. Aquí no falta lugar para el espacio genésico de la autora. La Balnearia de 1978 —a los diez años de Marengo— ocupa el último lugar del poemario como una suerte de epílogo que encuentra en la intimidad de la niñez un templo donde la experiencia de hijos y padres se aúnan en una misma coordenada.

Por último, vale mencionar un paratexto por demás valioso a la hora de acercarnos al poemario de Marengo y que aporta una clave de lectura que, si bien pareciera corresponderse únicamente al tercer momento del libro, atraviesa toda la obra generando antecedentes y consecuentes de una instancia de vida tan medular como dificultosa. En la nota introductoria a «La vida numerosa», Marengo explica, como ya se mencionó con anterioridad, que en el siguiente momento de su obra hará alusión a la maternidad como una «zona de riesgo», pensándola en tanto situación «(…) problemática de la cual no se habla demasiado, tal vez para no empañar nuestros deseos de procrear, y de la que todos, en tanto que hijos, podemos haber formado parte». Así, la autora amplía los límites de la experiencia de la maternidad (ya que todos en tanto hijos hemos formado parte de ella) y asume que, además, no necesariamente es una instancia reductible a una consideración superficialmente positiva sino que también puede ser (y, en efecto, lo es) una espera angustiosa, problemática e insegura. De esta manera, Marengo convierte a partir de su poesía lo íntimo en una experiencia compartida.

La vida numerosa , de María del Carmen Marengo, es un claro ejemplo de sencillez, profundidad y sinceridad a la hora de trasmutar en verso el mundo. Acaso será por eso que se asemeja a ese «Tu cuerpo chiquitito / de duende / dormido / que atrapa / y que suspende / todo a su alrededor».