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El desarrollo de las Fuerzas Armadas Peronistas y del Peronismo de Base: un acercamiento a su programa sindical

 

 

Mariana Massó* y Camila Jacobo**

 

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Cuadernos de Historia. Serie economía y sociedad, N° 22, 2019, pp. 11 a 33.

RECIBIDO: 27/08/2018. EVALUADO: 16/07/2018. ACEPTADO: 18/07/2019.

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Resumen

Este trabajo aborda el desarrollo de las FAP-PB durante el período 1960-1975. Ambas organizaciones confluyeron en un mismo proyecto: las FAP-CN se orientaban al plano militar y el PB a la organización obrera. Entonces se desarrolló la Alternativa Independiente y nuevas definiciones políticas: el clasismo, el antiburocratismo y las críticas al peronismo “ortodoxo”. El programa sindical del PB se centró en la construcción del Poder Obrero, volviendo imprescindible la conformación de Agrupaciones Peronistas o de Base para impulsar la lucha política dentro del marco gremial. La adopción de este programa sindical diferenció al PB de las demás organizaciones peronistas.

Palabras clave: Fuerzas Armadas Peronistas – Peronismo de Base – Programa sindical

Summary

This paper deals with the development of FAP-PB during the period 1960-1975. Both organizations came together in the same project: the FAP-CN were oriented to the military level and the PB to the workers' organization. The Alternativa Independiente and new political definitions were then developed: classism, anti-bureaucracy and criticism of "orthodox" peronism. The PB's union program focused on the construction of Poder Obrero, making the formation of Agrupaciones Peronistas de Base essential to promote the political struggle within the union framework. The adoption of this union program differentiated the PB from the other Peronist organizations.

Keywords: Fuerzas Armadas Peronistas – Peronismo de Base – Union program

 

 

 

 

Introducción

En este trabajo nos centramos en el proceso de constitución y desarrollo de las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP) y del Peronismo de Base (PB) desde fines de la década del sesenta hasta 1975. Como resultado de diversas rupturas y sus consecuentes redefiniciones políticas, ambas organizaciones fueron confluyendo hasta formar parte de un mismo proyecto, en el que las FAP se orientaban en mayor medida al plano militar y el PB a la organización de los trabajadores a partir de las Agrupaciones Obreras Peronistas o de Base.

En comparación con las demás organizaciones político-militares peronistas de la década del 70 en Argentina, las FAP-PB constituyen un caso poco abordado por los investigadores. Los trabajos pioneros que encontramos son los de Luvecce, Pérez & Duhalde y Raimundo. Sin embargo, a grandes rasgos, se trata de trabajos que proponen una reconstrucción general del proceso de surgimiento, desarrollo y crisis de las FAP-PB, abordando sus características centrales y distintivas respecto a otras organizaciones pero sin profundizar en sus líneas de trabajo específicas. Es por esto que el objetivo de este trabajo es intentar aportar algunas claves para pensar en concreto el programa sindical de la organización. No obstante, se trata de una primera aproximación a un tema que requiere niveles más profundos de análisis.

Respecto a las fuentes, utilizamos principalmente cinco números de la revista Con Todo (dos ordinarios y tres especiales). Esta revista fue el órgano de difusión de FAP-PB desde 1974, etapa a partir de la cual la organización asume nuevas definiciones políticas y busca impulsar con más énfasis la Alternativa Independiente (AI). Esto se relaciona con la coyuntura nacional, ya que el lanzamiento de la revista se presenta en un acto por el 1 de mayo que fue convocado por el PB de forma paralela al acto del gobierno nacional. Asimismo, Con Todo da cuenta de la línea sindical que adopta la organización con posterioridad a la conformación de su Mesa Nacional y del Segundo Congreso Nacional en octubre de 1973. En función de todo esto y de los objetivos de nuestro trabajo, estos documentos resultan centrales para nuestro abordaje. También utilizamos documentos de la organización (“Declaración del Segundo Congreso Nacional del Peronismo de Base” y “Sindicalismo y Clasismo”) reproducidos por la revista Militancia para la liberación, en sus números 21 y 33 respectivamente.

 

Surgimiento, desarrollo y rupturas de las FAP (1968-1972)

El año del surgimiento de las FAP presenta ciertas divergencias en los análisis de diversos autores: Pérez & Duhalde lo sitúan en 1964, a partir de la publicación del programa del Movimiento Revolucionario Peronista en el que se plantea, entre otras cosas, que la acción directa adquiera “…un status estructurado como ‘fuerzas armadas’ y, más adelante, como ‘organización’”;[1] por su parte Pérez Pertino lo ubica en 1967 mientras que Raimundo señala que el proceso de formación data de 1966. No obstante, todos coinciden en señalar la experiencia de Taco Ralo como un hito fundante de la organización. En septiembre de 1968 un grupo de catorce militantes de las FAP que estaban organizando un foco guerrillero rural en Tucumán son apresados en la localidad de Taco Ralo. Si bien la organización había priorizado, en este primer momento, la guerrilla rural, no se descartaban las acciones urbanas sino que se sostenía la “teoría de las dos patas”. No obstante, a partir de la experiencia fallida en Tucumán las FAP concentraron su accionar en las ciudades y no volvieron a intentar desarrollar la guerrilla rural.

Respecto a la composición inicial de la organización, los autores mencionados coinciden en señalar a cinco grandes grupos que convergieron en los orígenes de las FAP: el Movimiento de la Juventud Peronista; la Acción Revolucionaria Peronista, organizada por Cooke al volver de Cuba en 1963; el Movimiento Nacionalista Revolucionario Tacuara, que surge de una ruptura con el Movimiento Nacionalista Tacuara; el grupo de Angel Bengoechea, ex-militante de Palabra Obrera; y algunos curas identificados con el Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo. Lo que aglutinaba a estos grupos que pasaron a conformar las FAP eran ciertos acuerdos fundamentales. Por un lado, la caracterización del peronismo como un movimiento de liberación nacional. Por otro lado, la opción por la lucha armada como metodología, en función del fracaso de otras estrategias evaluadas como insuficientes. Finalmente, los objetivos a cumplir, definidos como el regreso de Perón y la construcción de una Patria Justa, Libre y Soberana.

El estallido del Cordobazo en mayo de 1969 confirma la opción por las acciones armadas urbanas. A partir de esto, en octubre de ese mismo año se realiza la primera operación urbana firmada por las FAP, que atacaron dos puestos policiales en la localidad de Tortuguitas. Siguiendo a Pérez & Duhalde, el ritmo operativo fue en aumento como así el crecimiento de la organización. Esto se evidencia en que, en los años siguientes, van a surgir regionales en Mendoza, Tucumán, Rosario y Córdoba. En este último caso, el proceso se dio a partir de la vinculación entre algunos representantes de las FAP de Buenos Aires, principalmente “el Pocho” (Rubén Palazzesi) quien era cercano al bloque de la zona sur de la CGTA, y un grupo cordobés, nucleado en torno a “el Loco Justo”, que había tenido cierta participación en el Cordobazo y tenía inserción en frentes fabriles, fundamentalmente en SITRAC-SITRAM y, en menor medida, en SMATA y en la planta Santa Isabel de IKA. Asimismo, este grupo conformó el Peronismo de Base en Córdoba.[2] En 1971 se da la primera acción armada firmada como FAP-Córdoba.

En este período también se destaca un intento de articulación entre las FAP, Montoneros, las FAR y Descamisados que dio origen a las Organizaciones Armadas Peronistas (OAP), a partir de ciertos acuerdos fundamentales, tanto políticos como militares. No obstante, con una articulación más militar que política, la experiencia no fue muy duradera y las FAP se retiran en abril de 1972 debido a que los desacuerdos políticos se fueron acentuando.[3]

Este alejamiento de las OAP responde a un proceso de profundización de las definiciones políticas y estratégicas de las FAP que las va alejando de las otras organizaciones y que, a su vez, va a decantar en una primera ruptura. Este proceso se enmarca en un cambio de coyuntura signado por la crisis de la autodenominada Revolución Argentina, como consecuencia del Cordobazo y de los diversos estallidos sociales que se sucedieron. Esta crisis del régimen militar se expresó en una incipiente apertura política y en el anuncio de un próximo llamado a elecciones. Esta situación tensionó las diferencias entre distintos sectores que estaban aglutinados en las FAP. A grandes rasgos, se pueden diferenciar dos tendencias: una de ellas, vinculada a sectores estudiantiles, que Raimundo define como “movimientista” y la otra, representada fundamentalmente por militantes cercanos a la CGTA, y con una mayor inserción sindical, entre quienes se destaca Raimundo “el Negro” Villaflor.[4] El “movimientismo” sostiene que la prioridad debe ser la unidad del movimiento peronista, relegando a un segundo plano la lucha contra la burocracia y las definiciones clasistas.[5] En esta postura, Perón aparece como un líder revolucionario.

En cambio, la tendencia encabezada por Villaflor y Jorge Cafatti, se caracteriza por postular “…el rol central de la clase obrera como sujeto revolucionario, contradicciones al interior del movimiento peronista, imposibilidad de alianza con la burguesía nacional, cuestionamiento del rol revolucionario de Perón…”.[6] Otras definiciones de envergadura son la crítica al foquismo, en particular, y una crítica más general a la imposición directa y sin mediaciones de las experiencias político-estratégicas formadas y practicadas en otros contextos. Por otro lado, se sostenía que la organización debía “…basarse en la experiencia de su pueblo y a partir de su grado de conciencia para ir profundizándola en el transcurso de la lucha”.[7]

De esta disputa, va a surgir la primera ruptura al interior de las FAP, con la escisión del sector movimientista, también conocido como los “oscuros”, que en su mayoría se van a integrar a Montoneros o a las FAR. A partir de entonces, surge la llamada Alternativa Independiente (AI) que “…significaba la adopción de una definida posición clasista, que proponía la organización política autónoma de los obreros peronistas por fuera de las estructuras formales del movimiento peronista”.[8] Con estas nuevas definiciones, se consolida la relación entre las FAP y el PB, llevando a este último a un proceso de expansión a nivel nacional.

A raíz de esto, va a ser necesario iniciar un proceso de consolidación y homogeneización de las definiciones teóricas y políticas de la AI. Asimismo, como consecuencia de la crítica al foquismo, se va a revisar la estructura organizativa de FAP-PB. Esto se debe a que el modelo organizativo piramidal y clandestino del foquismo no responde a las necesidades y orientaciones de la AI. En este sentido, “Hay que hacer el tránsito desde la vieja organización, hasta un Nuevo Modelo Organizativo (…) que facilite la asumisión de nuevos roles y que dé preponderancia a la clase obrera peronista y a su experiencia histórica en la lucha política”.[9] Consecuentemente, este nuevo modelo no puede ser impuesto de forma verticalista sino que debe ser discutido desde las bases. A partir de esto, un sector de la Organización, encabezado por Cafatti, impulsa el llamado Proceso de Homogeneización Política Compulsiva (PHPC).

El PHPC se centró en recuperar la “experiencia acumulada”, lo cual implicaba revisar y resignificar las luchas de la clase obrera peronista con el objetivo de “…delinear la propuesta de autonomía y hegemonía de la clase obrera en el proceso revolucionario, como también las formas de lucha adecuadas para actuar en él”.[10] No obstante, a lo largo de este proceso se produjo un encerramiento de la organización en sí misma que bloqueó las articulaciones con la clase obrera y con otras organizaciones lo que llevó a un abandono de la iniciativa política. Esto dio lugar a una nueva crisis ya que “Era contradictorio que se intentase impulsar un proceso destinado a construir la hegemonía de la clase obrera peronista, y al mismo tiempo se restringiesen los contactos con la misma y no se procurase el desarrollo de frentes”.[11] A su vez, este inmovilismo se producía en el marco de la apertura electoral que implicaba una creciente movilización popular, capitalizada principalmente por Montoneros.

El creciente malestar que produce este aislamiento de FAP-PB devino en una nueva ruptura: no sólo que no se consiguió el objetivo de homogeneizar la línea de la organización sino que se fueron profundizando diferencias internas. Las críticas surgieron principalmente de la regional Córdoba (que no tuvo una participación central en el PHPC) que insistía en la necesidad de profundizar la inserción en las bases. En primer lugar, se produce la escisión de los “iluminados”, es decir, el sector que sostenía con mayor insistencia el PHPC, encabezado por Cafatti. Este grupo va a continuar reivindicando la AI pero no va a disputar las siglas de las FAP.[12] No obstante, la crisis interna no se va a solucionar con esta escisión ya que había un problema de fondo en relación a la coyuntura electoral. Las tensiones se producen principalmente en la regional Buenos Aires, ante la liberación de los detenidos de Taco Ralo. Este sector intenta disputar la dirección de la regional lo que va a concluir en una nueva ruptura. A partir de entonces, se conforma, por un lado, FAP-Regional Buenos Aires y, por el otro, FAP-Comando Nacional. La primera continúa reivindicando la AI, aunque de forma forzada, en la medida en que “…impulsan la inserción en las estructuras del movimiento peronistas, diluyen el enfrentamiento con la burocracia y participan del proceso eleccionario”.[13] Incluso algunos de sus militantes van a terminar integrándose a Montoneros.

Por su parte, las FAP-Comando Nacional, con Villaflor como uno de sus dirigentes más importantes, llevarán adelante de forma más consecuente la AI, profundizando los principios clasistas y antiburocráticos, y sosteniendo las críticas al Partido Justicialista así como a la Tendencia Revolucionaria. Por otro lado, se profundiza el desarrollo de PB, lo cual se evidencia en el Segundo Congreso Nacional realizado en La Falda en octubre de 1973. A partir de entonces, las FAP-CN y el PB pueden considerarse como dos “…instancias distintas de un mismo proyecto común, diferenciándose sólo en lo militar”.[14] En el siguiente apartado analizaremos en particular esta nueva etapa de la organización.

 

El desarrollo de la Alternativa Independiente: FAP-CN y PB

Como efecto de la crisis en la regional Buenos Aires y la consecuente ruptura, FAP-CN va a concentrar su desarrollo en el interior del país, en un proceso que implicó también una confluencia cada vez mayor con el PB. El desarrollo de la organización va a ser principalmente en Córdoba, Tucumán, La Plata, Mar del Plata, Chaco y Corrientes. FAP-CN hereda en gran medida la tradición escasamente centralizada de los años previos de FAP-PB: “Si bien es cierto que luego de la división que deja al PB-CN como la fuerza mayoritaria, este se organiza más coordinadamente, nunca se perderá una forma de ver la militancia que respeta los sentires de los distintos lugares”.[15] Por otro lado, se intensifica el trabajo en frentes barriales o fabriles. A partir de entonces, todos los militantes deben insertarse en algún frente.[16]

Asimismo, durante esta nueva etapa se desarrollaron y profundizaron algunas definiciones políticas de gran centralidad que marcaron ciertas diferencias con las demás organizaciones peronistas. A grandes rasgos, podemos destacar el componente clasista y antiburocrático así como las crecientes críticas a las estructuras formales del peronismo “ortodoxo”, todo lo cual estuvo influenciado, en general, por la coyuntura político-económica del tercer gobierno peronista y, en particular, por el Pacto Social. Este contexto planteó la necesidad de profundizar la AI, lo cual se evidenció en el Segundo Congreso Nacional del PB, realizado en la ciudad de La Falda (Córdoba) los días 21 y 22 de octubre de 1973. En este sentido, en el documento público que sintetiza lo resuelto durante el Congreso, se plantean, entre otras cosas, las razones por la cuales se decide esa reunión:

 

Porque hoy los intereses de la oligarquía y el imperialismo, que durante 18 años explotaron y desangraron a nuestro pueblo, están llevando la misma política de represión y entrega. Porque esa política la ejecutan en todo el país “señores” que se dicen peronistas o que están por la Liberación, y que bajo la bandera de la “Reconstrucción Nacional” se ponen al servicio del imperialismo reprimiendo nuestras luchas y planificando la economía de acuerdo con los intereses de los patrones. Porque al peronismo combatiente (…), al peronismo de COOKE, lo quieren convertir en un peronismo aliado a los patrones y sirviendo a los planes imperialistas. NOS QUIEREN INTEGRAR A UN PLAN DE “RECONSTRUCCIÓN” DE UN PAIS DESTROZADO POR ELLOS QUE SE DEBERA RECONSTRUIR CON UN NUEVO SACRIFICIO DE LA CLASE OBRERA Y DEL PUEBLO[17]

 

Como resultado de esta caracterización y de la fuerte crítica que la organización hace contra las medidas reaccionarias del tercer gobierno peronista (como la nueva Ley de Asociaciones Profesionales, la Ley de Prescindibilidad, la reforma del Código Penal, etc),[18] FAP-PB decide no ir al acto oficial del 1 de mayo de 1974 y, en cambio, realizan un acto paralelo el 30 de Abril en la Federación de Box:

 

Ante el sesgo de ‘festejo de los trabajadores’ que quiere imponer la burocracia, la consigna es ‘nada para festejar’, con una evaluación política y una enumeración de los conflictos. Hablan delegados de fábrica y activistas, y cierran el acto Raimundo Ongaro y Jorge Di Pascuale. Allí hacen la presentación de la revista ‘Con Todo’, de la cual saldrán cinco números[19]

 

Esto da cuenta de algunos aspectos de la línea de la organización sobre la caracterización de Perón y la relación líder-masas, en el marco de la lucha revolucionaria. Si bien no critican de forma directa el liderazgo de Perón (e incluso en algunos documentos se deja traslucir la idea del “cerco”) insisten en que su llegada al gobierno no se reflejó en las conquistas por las que luchaban los trabajadores:

 

Perón en nuestra Patria, para tener salarios dignos, democracia sindical, juzgamiento de los responsables de los crímenes cometidos contra los trabajadores y el pueblo, expropiación de los monopolios, control obrero; y no Perón en nuestra Patria y crímenes de la derecha, fortalecimiento del aparato represivo, salarios congelados, despidos, continuación de la dependencia, patrones que engordan sus bolsillos, gendarmes en las fábricas y represión legalizada[20]

 

Hay que señalar también que la organización establece una diferencia entre las estructuras del peronismo con las cuales rompen para construir la AI de burócratas y traidores, y la figura de Perón con quien en ningún momento rompen de forma directa. Sin embargo, Perón no aparece como garantía para lograr las conquistas de la clase obrera sino que FAP-PB insiste en que es indispensable la movilización y organización de los trabajadores. Así, en el documento ya citado, plantean que “El 23 de setiembre expresamos nuestra confianza al Gral. Perón con nuestro voto y las expectativas hacia las reivindicaciones más sentidas, sabiendo que sólo las lograríamos con nuestra movilización constante. Pero entendemos que estas expectativas deben ser correspondidas con hechos que hasta hoy no hemos visto”.[21]

En esta etapa también se van a radicalizar sus consignas políticas en particular la opción por el socialismo, aunque para las FAP-PB el socialismo no va a estar disociado de la consigna que habían levantado desde los primeros años de la organización: la construcción de la Patria Justa, Libre y Soberana,

 

Para qué hicimos este congreso: (…) 2) Para poder establecer con claridad cuáles eran nuestros más altos niveles de acuerdo (…) Una organización capaz de desarrollar una guerra popular dirigida por la clase obrera peronista, UNICO CAMINO HACIA LA TOMA DEL PODER PARA LA CONSTRUCCIÓN DE LA DEFINITIVA PATRIA JUSTA, LIBRE Y SOBERANA: LA PATRIA SOCIALISTA[22]

 

Asimismo, de la cita anterior se desprende una de las definiciones teórico-estratégicas que, en particular para el Peronismo de Base, se vuelve central para su lucha contra la burocracia y los traidores. Esta definición tiene que ver con que sostenían que el sujeto político que debía protagonizar y dirigir el proceso de lucha hacia el socialismo era la clase obrera peronista (ya no un líder, ya no Perón). Así, por ejemplo, la Revista Con Todo, al analizar el acto por el 1 de mayo convocado por PB en la Federación de Box, plantea:

 

Con todos los déficits, con todas las carencias, el hecho central de la reunión del 29 fue que los trabajadores, el activismo que comienza a asumir su propia experiencia también comienza  a protagonizar una política que lo cuenta como fundamental actor, pues como todos sabemos solo los trabajadores salvarán a los trabajadores. Los compañeros provenientes de otras clases sociales deben incorporarse al proyecto de la clase obrera con un espíritu de servicio, pero nunca aspirando a sustituir lo que la voluntad de los trabajadores mismos, no sea capaz de definir[23]

 

A partir de esto, la construcción de Poder Obrero se vuelve una tarea imprescindible, lo cual se observa con claridad en el programa sindical que levantaba el PB, y que analizaremos en profundidad en el próximo apartado.

Entendemos que esta definición cobra impulso a partir del balance que como organización realizan tanto sobre la doctrina justicialista como sobre la coyuntura político-económica. En algunos de sus documentos se puede ver que comienzan a caracterizar que dicha doctrina tenía como objetivo final la conciliación de las clases sociales, lo cual era incompatible con una salida socialista a partir de la construcción del Poder Obrero. Además, en función de esto caracterizan que es el mismo movimiento peronista el que habilita la incorporación de burócratas y traidores a su interior, y le encuentran una explicación política al hecho de que un gobierno peronista esté llevando a cabo medidas reaccionarias y anti-obreras, como el Pacto Social:

 

La ‘doctrina’ no nos servía para pelear contra la patronal porque recomendaba la conciliación de clases. Los patrones nos explotaban más que nunca y nos fusilaban y torturaban, pero la doctrina quería que buscáramos el arreglo con ellos, ‘la armonía entre capital y trabajo’ (…) En las fábricas, en las obras, en el campo, en los talleres, la patronal nos arrebataba las conquistas reconocidas por el gobierno peronista, pero los políticos peronistas buscaban la alianza, la complicidad, con esos mismos patrones (…) Esa es la raíz de por qué hoy un gobierno peronista nos explota, nos persigue y niega nuestros derechos, de la misma manera que lo hacían los gorilas con sus dictadura militares o con sus gobiernos ‘democráticos’[24]

 

Por otro lado, de este análisis se desprendió la idea de la existencia de “dos peronismos”: un peronismo “de arriba” que estaría conformado por los burócratas y los traidores que gobiernan; y un peronismo “de abajo”, que nuclea a la clase obrera peronista con el único fin luchar en contra de la explotación a la que los somete el anterior:

 

Este PERONISMO DE ARRIBA, los personajes que hoy son gobierno (…) son dueños del Movimiento Peronista, al que han convertido totalmente en un movimiento al servicio de los intereses patronales y del imperialismo. Este Movimiento Peronista, dentro del cual estuvimos como clase obrera, no tiene hoy nada que ver con nuestros intereses (…) A los peronistas de abajo nos importa en cambio mantener nuestra unidad política como clase obrera peronista, porque la aprendimos en 30 años juntos, ‘combatiendo al capital’, a los patrones y al peronismo de arriba[25]

 

Las herramientas que impulsa el PB para luchar contra el peronismo de arriba y construir el Poder Obrero, son las agrupaciones obreras desarrolladas principalmente en las fábricas y en los barrios. Esto se observa en la propuesta política que hizo pública el PB en múltiples volantes, documentos y publicaciones:

 

La AGRUPACION OBRERA PERONISTA, LO QUE HOY ESTA IMPULSANDO EL PERONISMO DE BASE, y lo que hoy hacemos como propuesta para el conjunto de los trabajadores, es que nos pongamos en la tarea de construir una organización que en la lucha contra la patronal y en defensa de nuestros intereses de trabajadores, vaya forjando, desde cada lugar de trabajo y desde cada barrio obrero o villa, nuestro propio poder. El que un día hará posible (…) una patria definitivamente justa, libre y soberana, la patria socialista[26]

 

Esos espacios, tenían como objetivo principal “…luchar por nuestro salario y nuestras condiciones de trabajo y desde allí, imponer nuestras condiciones y nuestros objetivos a los patrones”.[27] Es decir, las agrupaciones de base tenían que ser los espacios de construcción del Poder Obrero, lo cual iba a depender de “…nuestra propia capacidad como trabajadores de decidir en asamblea, con democracia obrera, lo que queremos y cómo vamos a luchar por ello (…) Ese es el primer paso de nuestro poder obrero, cuando para organizar nuestra lucha organizamos una Agrupación Obrera del Peronismo de Base”.[28] En ese sentido, las Agrupaciones Obreras son entendidas como los embriones de una organización político-militar revolucionaria, única herramienta capaz de llevar adelante la revolución socialista: “Con ese proceso, con la construcción de PB por nosotros mismos, paso a paso iremos rompiendo nuestro aislamiento de clase; paso a paso, iremos garantizando la solidaridad obrera desde nuestras propias formas organizativas; paso a paso iremos madurando las condiciones para iniciar la construcción de nuestra Organización Revolucionaria”.[29]

La alusión a una organización político-militar responde a que las FAP-PB en el marco de la construcción de la AI, inician un proceso de redefinición de la lucha armada y sus métodos. En ese proceso, es tenida en cuenta la apuesta por la construcción del Poder Obrero, por lo cual si bien van a continuar con la idea de la guerra popular prolongada (GPP) ésta no se pondrá como objetivo la constitución de un “Ejército del pueblo”, como lo hacía Montoneros, sino que las acciones fueron “…tomando cada vez más la forma de ‘autodefensa’ de la clase obrera…”.[30] Es por esto que las acciones militares van a ser más pequeñas, y van a tener objetivos más acotados: las dos primeras acciones que realizaron como FAP-PB fueron asesinar a dos burócratas sindicales. Esta idea se expresa con claridad, en un apartado de la Revista Evita, órgano del Peronismo de Base – Regional Córdoba:

 

Tenemos bien en claro que la organización político-militar de clase, el ejército del pueblo, y el poder popular no los vamos a construir de un día para otro, sino que lo haremos desde cada fábrica y cada barrio y en un proceso. Lo que se trata de determinar es cómo hoy los trabajadores empezamos a poner en práctica el método de la lucha armada:

- Frente a las acciones del matonaje, los comandos de autodefensa en cada fábrica y en cada barrio.

- Frente a las traiciones de los burócratas, la Justicia revolucionaria (…)

- Frente al negociado de los burgueses, unir a la denuncia y a la movilización la justicia revolucionaria.

Las formas concretas de lucha armada que los trabajadores tenemos que ir poniendo en práctica organizadamente son: sabotaje a la producción frente a los intentos de las patronales de dar vueltas de rosca a la explotación; defensa de los sindicatos recuperados; defensa de las movilizaciones en los barrios[31]

 

Asimismo, el hecho que definan a las Agrupaciones Obreras Peronistas como el eje central a disputar, deviene de una diferenciación que establecen como organización entre agrupación obrera y sindicato. Para el PB los sindicatos, si bien son una herramienta central a desarrollar (tal como veremos en el próximo apartado) son incapaces de dirigir un proceso revolucionario porque son “…instituciones regidas por la aplicación de las leyes del Estado [que], al vulnerarlas, pueden ser sancionadas –intervención, quite de personería- lo cual de hecho los limita”.[32] Esto, a su vez, se puede relacionar con la polémica entre “estrategismo” y “tacticismo”. En esta dicotomía, el PB se identificaba con la primera opción ya que “El ‘tacticismo’ en general estaba relacionado con la ocupación de lugares de poder, cuestión de plano rechazada por los partidarios de la ‘alternativa independiente’”.[33]

En síntesis, la respuesta política que plantean como organización a la lucha contra las patronales y el imperialismo, es la organización de la clase obrera por abajo, desde las bases, en cada uno de los lugares de trabajo y de vivienda. En ese marco, el PB va a levantar un programa sindical específico, que analizaremos en el próximo apartado.

 

Programa sindical del Peronismo de Base

En enero de 1974, la revista Militancia reproduce, en su número 33, un extenso documento del Peronismo de Base, titulado “Sindicalismo y Clasismo” y redactado en base a las tareas resueltas en el Segundo Congreso Nacional del PB el 20 y 21 de octubre de 1973 y en la posterior reunión de la Mesa Nacional. Se trata de un documento clave para analizar la línea sindical de la organización, ya que, a través de un recorrido histórico, analiza el surgimiento de las organizaciones gremiales, las diversas corrientes políticas que las atravesaron (anarquismo, socialismo, sindicalismo puro), el origen del sindicalismo reformista e integracionista, para después plantear la posición propia del PB.

El documento comienza analizando el surgimiento del capitalismo, las condiciones que lo posibilitaron así como las características centrales que asumió en una primera etapa (superexplotación, concentración obrera, crecimiento del proletariado moderno, desarrollo de la conciencia obrera respecto a la contradicción de clases con la burguesía). Si bien en un primer momento las luchas obreras son aisladas, paulatinamente se crean agrupaciones clandestinas con el objetivo de dirigir esos conflictos, dotándolos de organización y unidad. En la medida en que estas luchas encontraban la resistencia de los patrones y del Estado y su aparato represivo, la lucha económica y reivindicativa concreta se fue transformando en un enfrentamiento al sistema capitalista. En este sentido, el documento plantea que, si bien la lucha gremial sirve para defenderse de la explotación, no es suficiente para eliminarla, objetivo que sólo se logra a partir de la revolución. A pesar de estas limitaciones, la posición del PB es que, desde sus orígenes, la lucha sindical fue también política ya que se trata de una primera forma de enfrentamiento contra las clases dominantes que expresa la toma de conciencia de clase de los trabajadores.[34]

El documento continúa analizando estos procesos en Argentina. Señala que nuestro país fue predominantemente agroexportador hasta el siglo XX, cuando se desarrolla paulatinamente la gran industria y la consecuente concentración obrera, que fue originando ciertas formas de organización gremial. Este sindicalismo argentino previo al peronismo estuvo signado por la fuerte presencia de obreros inmigrantes provenientes de Europa (principalmente Italia, Francia y España) que traían su propia experiencia de organización gremial así como sus tendencias políticas. El análisis del PB plantea que los enfrentamientos entre estas tendencias socavaron la construcción de unidad y, a la vez, sostiene que no eran propias del proletariado argentino, lo que se evidenciaba en una incapacidad para entender el contexto local.[35] A raíz de esto, el documento sostiene que, si bien estas organizaciones sindicales van a ser centrales en las luchas por reivindicaciones económicas, al movilizar a las masas y conseguir conquistas sociales, no van a ser capaces de dirigir políticamente al proletariado como sí lo hizo el peronismo unas décadas más tarde. Por otro lado, el PB critica la caracterización que estas tendencias políticas hacían del capitalismo argentino ya que se centraban en la contradicción entre burguesía y proletariado, sin tener en cuenta en su análisis a otras fuerzas (como la oligarquía) ni las especificidades que imprimía el imperialismo. Así, la organización les criticaba, en ese momento, la opción por la revolución socialista, al señalar que no estaban dadas las condiciones para eso.[36]

A pesar de que, hasta la década del 20 se sucedieron numerosos conflictos de gran importancia, que, en muchos casos, implicaron la concreción de diversas reivindicaciones, el documento señala que, luego de ese período, la movilización decae y el sindicalismo comienza a caer en posiciones reformistas. De acuerdo a la caracterización del PB, los orígenes del sindicalismo reformista se pueden relacionar con un cambio en la postura adoptada por las clases dominantes respecto a las asociaciones obreras:

 

Cuando la lucha de clases hizo ver a las clases dominantes que la represión no podía frenar el avance de los trabajadores, entonces cambiaron de áctica (sic) y aplicaron la negociación pacífica para lograr un objetivo concreto: transformar la lucha de los trabajadores contra el sistema capitalista explotador en una lucha aceptada por el sistema, lucha permitida, legalizada, pacífica, es decir, una lucha dentro del sistema.[37]

 

De esta forma, la estrategia de las clases dominantes consiste en conceder ciertas reformas para evitar la revolución. La conciliación entre capital y trabajo va a implicar la reducción del sindicalismo a una mera negociación entre los patrones, el Estado y los obreros, descartando la lucha política y el cuestionamiento a la explotación capitalista. Así, el sindicalismo reformista se va a caracterizar por su apoliticidad, en la medida en que se conforma con las concesiones hechas por el sistema evitando avanzar en otras conquistas. El documento plantea, además, que estas ideas reformistas se ven reforzadas por algunos intelectuales que justifican “…el tránsito pacífico del capitalismo al socialismo y la posibilidad de modificar el sistema por medio de reformas, negando de esta manera la lucha de clases y frenando toda manifestación de lucha a fin de reemplazar por la negociación”.[38] Quien expresa ese reformismo, de acuerdo al análisis de PB, es la burocracia político-sindical peronista que pretende transformar las luchas obreras en una “…conciliación de clases y en reemplazar las reivindicaciones por las que luchamos tanto tiempo por una ‘doctrina justicialista’, queriendo hacer bandera del peronismo que es de la clase obrera y del pueblo en contra de los intereses de esa clase y de ese pueblo peronista”.[39]

A través del creciente poder de estas direcciones burocráticas se pasa a un “sindicalismo integracionista” que se convierte en aliado directo del sistema al impedir la movilización de los trabajadores y sus formas de organización basistas y clasistas. De acuerdo a la caracterización del PB, este sindicalismo se desarrolló durante el gobierno de Yrigoyen y se mantuvo durante el peronismo. Si bien durante el gobierno peronista el sindicalismo adquiere nuevas características, en la medida en que se integra a un movimiento de Liberación y aumenta la politización de los trabajadores, esto no implicó que el sindicalismo buscara avanzar en la destrucción del sistema capitalista. Finalmente, el sindicalismo integracionista continuó su desarrollo a partir de 1955, principalmente bajo la traición de los dirigentes sindicales peronistas.[40] A pesar de las críticas a la burocracia sindical, el PB insiste en que el enemigo principal es la patronal ya que es quien ejerce la explotación capitalista. Así, si bien la lucha contra la burocracia favorece el debilitamiento de la patronal, esto no garantiza la eliminación de la explotación, que sólo se conseguirá enfrentando a la burguesía.

Respecto a la relación entre lucha sindical y lucha política, la posición de PB es que la lucha gremial constituye la primera forma de enfrentamiento en contra de la explotación y del Estado capitalista en la medida en que contribuye a la organización, unidad, concientización y solidaridad de los trabajadores, al buscar frenar la explotación y los ritmos de producción impuestos por la patronal. No obstante, la lucha sindical no es suficiente para destruir el sistema capitalista, sino que esta tarea recae en la organización revolucionaria de la clase obrera, que debe ser a la vez política y militar.[41] Esto implica un salto cualitativo, en la medida en que, si bien la mayoría de los trabajadores reconoce la importancia de la lucha sindical, no todos son conscientes de la necesidad de organizarse políticamente. En este punto, a diferencia del sindicalismo reformista, el clasista es un instrumento fundamental ya que “…aporta al proceso revolucionario no sólo en reivindicaciones sino fundamentalmente creando conciencia y ayudando a que los obreros se politicen, discutan políticamente y participen de las organizaciones que más se adecuen a sus intereses”.[42] Sin embargo, si bien los sindicatos clasistas son parte del proceso revolucionario, el PB entiende que no son los encargados de dirigir ese proceso sino que deben centrarse en la defensa de los trabajadores. Las organizaciones político-militares son las encargadas de dirigir el proceso revolucionario, a partir de un programa y de estrategias específicas, para lograr la eliminación del sistema capitalista y la construcción de una sociedad socialista.

A partir de esta caracterización, el objetivo de la “recuperación sindical” es de suma importancia, ya que implica desplazar a la burocracia para que los sindicatos vuelvan a ser instrumentos de lucha de la clase obrera. No se trata de una lucha simplemente reivindicativa, ya que implica un enfrentamiento con la patronal y con la burocracia aliada. Asimismo, el PB plantea que las organizaciones sindicales deben exigir ciertas medidas revolucionarias al gobierno, como el control obrero de la producción y de las ganancias, la expropiación de las empresas monopolistas para que sean dirigidas por los obreros, la participación sindical en la planificación de la economía nacional, etc.

Sin embargo, la lucha sindical legal tiene ciertas limitaciones que restringen su margen de acción. Frente a esto, el PB sostiene la necesidad de conformar agrupaciones peronistas de base, es decir, una forma de organización de los activistas peronistas orientada a impulsar la lucha política dentro del marco gremial. Las agrupaciones peronistas de base tienen ciertas ventajas respecto al sindicato:

 

1) tiene una definición política: (el peronismo revolucionario), la propagandiza, la discute con todos los compañeros, enfrenta a la patronal y a la burocracia desde el peronismo. 2) no es algo legal, que tenga que ser reconocido por el gobierno ni tiene leyes que respetar, salvo  la voluntad de las bases (…). Por eso es que la Agrupación lleva adelante un trabajo revolucionario, apoyando toda medida que esté dirigida a atacar al sistema capitalista…[43]

 

Las Agrupaciones Obreras estaban definidas por una serie de “ejes de construcción” que debían llevar adelante:

 

La democracia obrera, cuyos organismos eran la asamblea (…) para tomar resoluciones; la solidaridad obrera, para unir las luchas de conjunto y potenciarlas; el control obrero de la producción, tanto como arma frente al patrón, responsabilidad social frente a la producción y cuestionamiento de la propiedad; y la acción directa (…) como forma contundente de cuestionar el poder patronal [44]

 

En términos estratégicos, la democracia obrera (garantizada a partir de asambleas por sección, fábrica, etc.), era entendida como un eje central para la construcción del Poder Obrero en la medida en que permitía y alentaba la participación de todos los trabajadores en el debate político y en la lucha por mejores condiciones de trabajo, haciéndolos protagonistas de su propio destino: En la asamblea obrera es donde nos damos cuenta entre todos de cómo vamos a encarar una lucha por mejorar nuestra situación, qué grado de fuerza tenemos, cómo debemos organizarnos, cuál es el mejor método de golpear a la patronal”.[45] Al mismo tiempo, las asambleas obreras eran consideradas como el “…reaseguro frente a las posibles desviaciones en torno a la construcción de ‘poder obrero’, que se estructuraba a partir de tener en claro que el enemigo principal era la patronal (nacional o extranjera)”.[46] El énfasis en la democracia obrera da cuenta del carácter basista que defendía y llevaba adelante el PB.

La solidaridad también aparece como un elemento clave de las Agrupaciones Obreras, ya que se orienta a articular las luchas de las diversas fábricas entre sí y con otros sectores de la sociedad. Por ejemplo, en un conflicto con la empresa multinacional IVISA a raíz de una serie de despidos y un posterior lock-out patronal, el PB busca garantizar una olla popular.[47]

Como se menciona en la cita de Pérez & Duhalde, otras definiciones importantes del PB eran la acción directa y el control obrero de la producción como metodologías de la lucha obrera. Ambos métodos eran importantes en la medida en que apostaban a la construcción del Poder Obrero, ya que mediante esas acciones los espacios de trabajo se volvían trincheras de lucha que amenazaban el poder político y económico de la patronal. Pero fundamentalmente, para el PB, las medidas de acción directa eran importantes en la medida en que, a partir de ellas, se podía dar una radicalización del proceso de lucha alcanzando el control de la producción por parte de los obreros. Esto se evidencia en el número de la revista Evita ya citada, cuando el PB reivindica y analiza políticamente la ocupación de la FIAT Concord por parte de los obreros, y otros procesos similares que se habían dado a lo largo del país:

 

UN PASO ADELANTE: EL CONTROL OBRERO

De todas estas ocupaciones, sin embargo, hay dos que debemos tener muy en cuenta: las realizadas por los obreros de ‘MOLINOS RIO DE LA PLATA’ en Avellaneda, Buenos Aires, y en el “DIQUE PASO DE LAS PIEDRAS”. En ambas oportunidades, los compañeros no solamente ocuparon el lugar de trabajo sino que AVANZARON EN SUS METODOS CONTINUANDO CON EL TRABAJO DE LAS EMPRESAS BAJO SU CONTROL DIRECTO [48]

 

El control obrero de la producción significaba, para el PB, poner a las empresas a producir para el pueblo, en función de sus necesidades y con el fin de mejorar sus condiciones de vida; no para la ganancia de los patrones. Por esa razón, era imprescindible la participación de los trabajadores en la planificación de la producción. No obstante, esa participación debía garantizarse mediante mecanismos democráticos para evitar desviaciones burocráticas. Ante eso, el PB proponía:

 

g) Esta participación de los trabajadores en el control de las empresas, lo haremos a través de nuestros representantes elegidos democráticamente por las bases (para evitar que se filtre algún burocratón, más patronal que obrero)

h) Los representantes obreros actuarán como comisión interna o como cuerpo de compañeros elegidos para tal fin, con mandato expreso de las bases, a las cuales deben rendir cuenta permanentemente de lo que se hace y se decide a nivel de conducción de la empresa[49]

 

Alcanzar el control obrero de la producción significaba una victoria en el marco de la “reconstrucción” del país por el cual se luchaba. Como se expresa en la revista Evita “La voluntad política del pueblo para gobernarse, educarse y producir lo que realmente necesita -eso es el socialismo- es la solución a todas las crisis que los capitalistas explotadores no pueden solucionar”.[50]

 

Conclusiones

A partir de todo lo desarrollado, nos planteamos algunas reflexiones sobre las FAP-PB. En primer lugar, destacamos la lectura política que fue haciendo el sector liderado por Villaflor, que devino en la creación de las FAP-CN, respecto a la necesidad de adoptar una definición clasista en la lucha por la construcción de una nueva sociedad. Esto implica una novedad respecto de otras organizaciones peronistas y marcó profundamente el devenir político de la organización. En este sentido, la apuesta por la construcción del Poder Obrero fue una de las constantes que influyó en todas las definiciones estratégicas de FAP-PB.

Si bien reconocemos que la definición por el clasismo deviene de una lectura política crítica de la “Doctrina Justicialista” como inherentemente policlasista, entendemos que esto no concluyó en una ruptura concreta con el peronismo como Movimiento, y en particular con la figura de Perón. Creemos que esto da cuenta de una contradicción política que atravesó a la organización desde la constitución de FAP-CN. Esta idea se refleja en el hecho de que, a pesar de diferenciar el “peronismo de arriba” del “peronismo de abajo” y de realizar una fuerte críticas, en el marco del Pacto Social, a ciertas figuras del Justicialismo como López Rega, Gelbard o Isabel, la organización nunca deja de definirse como peronista. Incluso en numerosas ocasiones se refieren a los trabajadores como “la clase obrera peronista” y su apuesta estratégica central era la construcción de Agrupaciones Obreras Peronistas.

Finalmente, respecto al programa sindical de FAP-PB rescatamos la apuesta por la construcción de Poder Obrero, en la medida en que se orientaba a politizar y empoderar a los trabajadores, entendiéndolos como sujetos fundamentales en la lucha revolucionaria por el socialismo. También destacamos el énfasis puesto en la democratización de los espacios sindicales y fabriles, lo cual da cuenta de su carácter basista y antiburocrático. Estas definiciones plantean marcadas diferencias respecto a otras organizaciones políticas.

Sin embargo, reconocemos que estas conclusiones parten de reflexiones basadas en un análisis documental acotado que es necesario profundizar para avanzar en el contraste de las ideas planteadas. A su vez, creemos que el trabajo deja abiertos una serie de interrogantes a desarrollar en futuras investigaciones, tales como el análisis más específico de las diversas regionales de la organización, la estructura orgánica de FAP-PB, su intervención política en conflictos concretos, entre otros.

 


FUENTES

Con Todo, el peso de 18 años de lucha de la clase obrera peronista, 1974a, Año 1, Segunda época, Número 2. Disponible en: http://www.ruinasdigitales.com/con-todo/

Con Todo, el peso de 18 años de lucha de la clase obrera peronista, 1974b, Año 1, Segunda época, Número 3. Disponible en: http://www.ruinasdigitales.com/con-todo/

Con Todo, el peso de 18 años de lucha de la clase obrera peronista, 1974c, Número especial. Disponible en: http://www.ruinasdigitales.com/con-todo/

Con Todo, el peso de 18 años de lucha de la clase obrera peronista, 1974d, Número especial. Disponible en: http://www.ruinasdigitales.com/con-todo/

Con Todo, el peso de 18 años de lucha de la clase obrera peronista, 1974e, Número especial, Segunda época. Disponible en: http://www.ruinasdigitales.com/con-todo/

Evita, órgano del Peronismo de Base – Regional Córdoba, 1973, Número 14, septiembre. Disponible en: http://eltopoblindado.com/movimiento-obrero/peronismo-de-base/evita-n-14/

Militancia peronista para la liberación, 1973, 1, 21, 1 de noviembre. Disponible en: http://americalee.cedinci.org/portfolio-items/militancia/

Militancia peronista para la liberación, 1974, 2, 33, 31 de enero. Disponible en: http://americalee.cedinci.org/portfolio-items/militancia/

Peronismo de Base – Regional Córdoba. 1974, Compañeros: ¿qué es el Pacto Social y hasta dónde llega su contenido?, 31 de enero. Disponible en: http://eltopoblindado.com/movimiento-obrero/peronismo-de-base/que-es-el-pacto-social/

 

BIBLIOGRAFÍA

Luvecce, C. 1993, Las fuerzas armadas peronistas y el peronismo de base, CEAL, Buenos Aires.

Pérez, E. & Duhalde, E. 2003, De Taco Ralo a la alternativa independiente. Historia documental de las Fuerzas Armadas Peronistas y del Peronismo de Base, Tomo I, CARYBE-EDITARE, Buenos Aires.

Pérez Pertino, P. 2009, La Alternativa Independiente de los trabajadores al sur del Río Colorado. Un estudio de caso: el Peronismo de Base de General Roca en la década del 70, Tesis de Licenciatura, Universidad Nacional del Comahue.

Raimundo, M. 2004, “Izquierda peronista, clase obrera y violencia armada: Una experiencia alternativa” en Sociohistórica, 16, 15, pp. 99-128.

 


 



* Escuela de Historia, Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad Nacional de Córdoba. E mail: massom93@gmail.com

** Escuela de Historia, Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad Nacional de Córdoba. E mail: jacobocami@gmail.com

[1] Pérez & Duhalde, 2003: 39.

[2] Pérez & Duhalde, 2003: 63.

[3] Pérez & Duhalde, 2003: 67 y Raimundo, 2004: 6.

[4] Raimundo, 2004: 6 y 7.

[5] Pérez & Duhalde, 2003: 69.

[6] Raimundo, 2004: 8.

[7] Pérez & Duhalde, 2003: 70.

[8] Raimundo, 2004: 8.

[9] Pérez & Duhalde, 2003: 75.

[10] Raimundo, 2004: 9.

[11] Pérez & Duhalde, 2003: 78.

[12] Pérez & Duhalde, 2003: 79 y 80.

[13] Pérez Pertino, 2009: 24.

[14] Pérez Pertino, 2009: 24.

[15] Pérez Pertino, 2009: 60.

[16] Pérez & Duhalde, 2003: 91.

[17] Militancia, 1973: 42.

[18] Ver “Compañeros: ¿Qué es el Pacto Social y hasta donde llega su contenido?”, Peronismo de Base Regional Córdoba, 31 de Enero de 1974.

[19] Pérez & Duhalde, 2003: 97.

[20] Peronismo de Base Regional Córdoba, 1974: s/n.

[21] Peronismo de Base Regional Córdoba, 1974: s/n.

[22] Militancia, 1973: 43.

[23] Con Todo, 1974a: 7.

[24] Con Todo, 1974d: 4.

[25] Con Todo, 1974d: 4.

[26] Con Todo, 1974d: 6.

[27] Con Todo, 1974d: 10.

[28] Con Todo, 1974d: 10.

[29] Con Todo, 1974b: 5.

[30] Raimundo, 2004: 18.

[31] Evita, 1973:10.

[32] Con Todo, 1974b: 9.

[33] Raimundo, 2004: 14.

[34] Militancia, 1974: s/n.

[35] En nuestra opinión, esto da cuenta del carácter nacionalista que tenía la organización en esa época.

[36] Militancia, 1974: s/n.

[37] Militancia, 1974: s/n.

[38] Militancia, 1974: s/n.

[39] Militancia, 1974: s/n

[40] Militancia, 1974: s/n.

[41] Militancia, 1974: s/n.

[42] Militancia, 1974: s/n.

[43] Militancia, 1974: s/n.

[44] Pérez & Duhalde, 2003: 97.

[45] Con Todo, 1974e: 6.

[46] Raimundo, 2004: 16.

[47] Con Todo, 1974a: 15.

[48] Evita, 1973: 4.

[49] Evita, 1973: 4-6.

[50] Evita, 1973: 6.