Historial de la revista

20 años de la revista Nombres

Oscar del Barco

 

Estoy contento porque este engendro cumple 20 años

Porque nació y aún vive “sin por qué y sin para qué”, fruto, digamos, del azar objetivo…

Contento porque fue y es una revista abierta, sin dogmas, sin burocracia, sin verdad o verdades obligatorias.

Contento porque nunca se le fijó a nadie ni el contenido ni la extensión de sus trabajos.

Dijimos que era una revista de filosofía pero ya desde el primer número tratamos de liberar a la filosofía de su clásico encierro académico abriéndola a las distintas corrientes del pensamiento y a un “afuera” esencial para el propio desarrollo del pensamiento.

Ya en el primer número publicamos un extenso dossier sobre la música (con un escrito central de Deleuze titulado “devenir música”, y otro no menos importante de John Cage titulado “El futuro de la música”).

Además este primer número no tiene director (título metafísico si los hay!), y, contrariamente a lo que aparece en su tapa, no pertenece al cifi, ni a la facultad ni a la universidad, ni a los que la hacían, era en verdad una excrecencia sólo tolerable o tolerada.

El primer número y este último están unidos por un rizo, y lo muestra el comentario de Carlos Longhini al “¿Por qué filosofar?” de Lyotard. Diríamos que hay continuidad dentro de una discontinuidad paradojal.

En este sentido (y bastaría con revisar los índices de todos los números para comprobarlo) fuimos buenos “europeizantes” y, además, ¡dios nos guarde!, elitistas, objetivamente elitistas

Por suerte desdeñamos además de los cánones académicos-universitarios y carecimos (por convicción) de las formas paródicas de jerarquías y de cualquier tipo de sometimientos externos, como se referatu.

Publicamos dossiers sobre pintura, sobre música, sobre los seres débiles que “sostienen el mundo” según subrayó Tarkivski, sobre la violencia y la política, sobre los animales (cuyo dolor inaudito pesa sobre nuestras conciencias y sobre la propia filosofía como lo ha señalado Derrida en toda su obra y particularmente en sus últimos seminarios).

Tratamos en profundidad el tema de Dios con trabajos de Levinas, Heidegger y Luc Marion, entre otros.

Tratamos también en profundidad las cuestiones de género en un extenso dossier quir con trabajos de Mauro Cabral, Beatriz Preciado y Alicia Larramendi entre otros.

Publicamos textos de antropólogos (el querido Mumo Gatti) y de novelistas (del gran Vassili Grosmann), así como escritos variados de poetas como Murena (todo un libro agotado e inencontrable), Calan (toda su correspondencia con Nelly Sachs), Jabés, Juan L. Ortiz, Bonnefoi, etc.

Debo decir que aún me conmueven profundamente nuestros escritos sobre el exterminio.

Por otra parte me alegra que tengamos un reducidísimo número de lectores, y que muchos ejemplares duerman el sueño de los justos en algún rincón, sótanos o estanterías, porque en realidad me parece un buen signo, pues casi no existe –en este orden de cosas- nada peor que el éxito, ni mejor cosa que el fracaso, antídoto insuperable contra el narcisismo diría innato de las bellas almas intelectuales

Por suerte, o gracias a Dios, esta revista fue ninguneada (tomada como nula, desconsiderada, etc.) tanto por los profesores (no todos, por supuesto) y por alumnos (tampoco todos) de la faculta de filosofía y de letras.

Por suerte también siempre fue ninguneada por las autoridades de la facultad y de la universidad (no siempre, en verdad, ya que Delich nos ayudó en aquel tiempo, y el viejo dirigente de la FUC, el “loco” Kosac nos consiguió un subsidio que nos permitió sobrevivir).

Me alegra que sea una revista herética y libertina que entre otras cosas se atrevió a hacer una suerte de apología de la pornografía dionisíaca.

Incursionamos constantemente en problemas teológicos (en número 3 de la revista es a mi juicio uno de los mejores) y naturalmente, por cierto, en la filosofía, en todas las filosofías que pudimos, tratando esencialmente de abrirnos como ya dije al mundo trans y post filosófico o post metafísico.

Estamos agradecidos a todos los que colaboraron de una u otra manera para que NOMBRES siguiera con sus esporádicas resurrecciones.

Me alegra, y se lo agradezco, que Juan nos haya soportado y ayudado con su generosidad y su gran paciencia a través de todos estos años.

¡Cómo vamos a negar que existen los milagros si esta criatura absurda cumple ya 20 años!

A la salud de la serpiente, quiero decir de todos…