Número 9 · Año 2023

Conversaciones en círculo: alta tecnología artística al servicio del diseño social

Conversations in a circle: high-tech art at the service of social design

Isabel Añino-Granados

Universidad de Granada

Escuela Internacional de Posgrado

Granada, España

isabelanino@correo.ugr.es 

  ORCID: https://orcid.org/0000-0001-8385-8595 

Recibido: 20/02/2023 - Aceptado con observaciones: 05/06/2023

 DOI: https://doi.org/10.55443/artilugio.n9.2023.42022 

https://artilugiorevista.artes.unc.edu.ar/files/image003-1.png ARK: http://id.caicyt.gov.ar/ark:/s2408462x/ntcaeaamk 

Resumen

Actualmente asistimos a un progresivo interés por parte de la ciudadanía por involucrarse en el diseño social, resultado de la manifiesta servidumbre del poder público a los requerimientos del mercado. Las Conversaciones en círculo materializan una sofisticada tecnología artística que posibilita su intervención. Este artículo recoge la experiencia vivida durante la implementación de aquel proceso artístico en diversos ámbitos, educativos y socioculturales, como forma extraordinaria y directa de actuar en la vida política. A través del diálogo y del dibujo las personas participantes conforman una micro-comunidad, consciente de su capacidad para abordar y hacerse cargo de temáticas que les conciernen en su día a día, cuyo encargo a otras instancias, públicas o privadas, ha dejado de parecerles conveniente. Las personas componentes de estas reuniones circulares se cuestionan la posibilidad de una sociedad libre. A este fin se replantean conceptos cotidianos clave como la democracia, la creatividad y el trabajo, entre otros. Su observación y remodelación permiten que dejen de ser abstractos y que muestren su significado en la vida de cada asistente. El grupo proyecta el trazado de una nueva forma social.

Palabras clave: diálogo, democracia, asociación, empatía, dibujo lineal

Abstract

We are currently witnessing a progressive interest on the part of citizens to become involved in social design, as a result of the manifest servitude of public power to the requirements of the market. Conversations in a Circle materialises a sophisticated artistic technology that makes their intervention possible. This article gathers the experience lived during the implementation of that artistic process in different educational and socio-cultural environments, as an extraordinary and direct way of acting in political life. Through dialogue and drawing, the participants form a micro-community, aware of their capacity to address and take charge of issues that concern them in their daily lives, which they no longer find convenient to entrust to other public or private bodies. The members of these circular meetings ask themselves about the possibility of a free society. To this end, they rethink key everyday concepts such as democracy, creativity and work, among others. By observing and reshaping them, they cease to be abstract and show their meaning in the life of each participant. The group projects the outline of a new social form.

Key words: dialogue, democracy, association, empathy, line drawing

ARTILUGIO

Número 9, 2023 / Sección Reflexiones / ISSN 2408-462X (electrónico)

https://revistas.unc.edu.ar/index.php/ART

Centro de Producción e Investigación en Artes,

Facultad de Artes, Universidad Nacional de Córdoba. Argentina.

Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional

Introducción

Este artículo resume los fundamentos teóricos y describe la experiencia, los resultados y las conclusiones extraídas de la puesta en práctica del proceso artístico Conversaciones en círculo. Esta acción ha sido llevada a cabo en diversas localidades españolas a partir de 2013 hasta hoy. Los resultados nos han convencido de la necesidad de incorporar esta experiencia a nuestra investigación doctoral[1] para analizarla y optimizarla. En el ámbito docente se ha realizado en la Universidad Complutense de Madrid y en el Instituto de Educación Secundaria Columela de Cádiz. Asimismo, ha sido implementada en diversos espacios socioculturales de Madrid, como la galería de arte experimental Picuet Gallery, el Centro Cultural Galileo y el Espacio Trapézio. A todas las acciones han acudido personas de diversas profesiones y ocupaciones: funcionarias del Estado, estudiantes, docentes, artistas, profesionales del derecho, de la psicología, de la economía, de la administración de empresas y del sector de la banca, entre otras. El proceso se ha implementado, a su vez, en el albergue sito en la localidad de Aranjuez de la organización Cáritas Diocesana, donde hemos tenido la oportunidad de conversar y dibujar con personas sin hogar a lo largo de diversas sesiones. En el ámbito asociativo, se ha llevado a cabo en la asociación Macondo, Espacio Creativo y Feminista, en Cádiz.

Si bien el citado proceso artístico nace en el ámbito pedagógico, donde su idoneidad como metodología didáctica resulta evidente, se trata de una práctica artística conectiva y, por tanto, relacional, que propicia la formación de micro-comunidades que, en reunión circular, conversan sobre las cuestiones políticas y sociales que les atañen en su vida diaria.  Es una experiencia interdisciplinar en la que el arte aglutina e impregna áreas del saber que tradicionalmente le son ajenas.

El conversar, como forma artística, propicia el ejercicio de la política en primera persona. Prestando atención a los asuntos cotidianos y viendo cómo nos afectan desde una mirada interior, nos damos cuenta de nuestra responsabilidad. En la actualidad, las Conversaciones en círculo están siendo llevadas a cabo en Alemania, bajo el liderazgo del artista Johannes Stüttgen (2011), quien las define como un experimento que prepara a los miembros de la sociedad para cuestionarse si nos podemos imaginar y diseñar la forma apropiada para una sociedad libre (Omnibus für Direkte Demokratie, 2011, 2’ 15’’-2’ 31’’). Desde este punto de vista, que no es otro que el de la plástica social, las Conversaciones en círculo conforman una nueva estructura sociopolítica que ofrece al pueblo la oportunidad de explorar la viabilidad de una democracia deliberativa. En un momento en el que la autenticidad de la democracia es cuestionada y en que los índices de abstenciones en los comicios electorales son significativamente altos, el “cómo” de una democracia auténtica es un interrogante base y guía de la actividad artística contemporánea.

En este sentido, se abordarán los aspectos metodológicos de la experiencia y los elementos que conforman la acción Conversaciones en círculo; la discusión acerca del arte dialógico como tecnología artística propiciadora del despliegue de la capacidad de respuesta de las personas en los ámbitos jurídico, político y social; los resultados de la implementación de dicho proceso y la importancia y significación de las manifestaciones gráfico-plásticas generadas durante este.

El diálogo como tecnología artística hacia una democracia deliberativa: fuentes de inspiración prácticas y teóricas

Nos recuerda el profesor Esquirol Calaf (2012) que actualmente el lenguaje se entiende como información:

Que este término se haya convertido en expresión epocal (“era de la información”) es ya bastante revelador. La fuerza de este modo de ver las cosas procede de la suma de dos fuentes: por una parte, la del dominio actual de las tecnologías informáticas, con la creación de redes globales de flujos de información y, por otra parte, la de las teorías biologicistas, que definen todo organismo (el hombre incluido, por supuesto) como unidad-sistema capaz de procesar información (p. 105).

El ser humano, su lenguaje y su téchne son los elementos básicos del proceso artístico que presentamos como dispositivo de alta tecnología para el desarrollo de la conciencia humana. La tecnología aplicada de espaldas a la conciencia ya ha demostrado con creces su poder destructivo, por lo que consideramos que ambas deben evolucionar al unísono. Asimismo, resulta esencial que aprendamos a distinguir lo que verdaderamente nos informa del ruido, para que la comunicación suceda efectivamente, a través de la empatía y de la compasión. Esquirol Calaf (2012) sostiene, en este sentido: “Por eso el diálogo –el pensar juntos– es mucho más que un simple intercambio; es contacto y compañía que dice, celebra y al mismo tiempo se protege del mundo” (p. 107).

El proceso artístico base de este estudio se inspira en dos propuestas prácticas concretas. Por un lado, la forma dialógica surgida en la clase del artista Joseph Beuys en la Kunstakademie de Düsseldorf que titularon Ringgespräche (Conversaciones en círculo). Por otro lado, la actividad pedagógica desarrollada por el profesor Paulo Freire en Brasil y en Chile, que fue denominada Círculos de cultura y, más adelante, Círculos de investigación. Ambos autores detectaron el potencial transformador y emancipador de la conversación creadora. Beuys afirmó en la exposición Documenta 5, en el contexto de su obra Büro der Organisation für direkte Demokratie durch Volksabstimmung (Oficina de la organización para la democracia directa a través de referéndum popular) que “Conversar es también una forma de arte” (Beuys en Bodenmann-Ritter, 2005, p. 11). Posteriormente, en la muestra Documenta 6, volvió a utilizar esta tecnología artística en la reunión de la Free International University for Interdisciplinary Research (FIU) (Universidad internacional libre para la investigación interdisciplinar). Según nos informa Ursprung (2021), la primera conversación la condujo el artista siguiendo el procedimiento socrático. Sin embargo, en la segunda proponía un tema y, a continuación, daba paso a un diálogo abierto (pp. 226-227). A esta idea de la conversación como forma de arte la denominó permanente Konferenz (Conferencia permanente). Siguiendo a Skrandies y Paust (2021) Beuys conectó esta idea con su concepto de escultura o plástica social, para conseguir la máxima apertura posible al discurso (p. 301). Es decir, la idea del lenguaje como material artístico de cara a una remodelación de la sociedad, en la que todo ser humano está involucrado como artista.

Igualmente Gablik (1991) llama la atención sobre la necesidad de virar hacia un paradigma artístico que integre un diálogo responsivo y una acción compasiva (p. 149). A este tipo de arte dedica un capítulo en The reenchantment of art (El reencantamiento del arte) que titula “The dialogic perspective” (“La perspectiva dialógica”). Sostiene la autora que la conversación es el medio fundamental de un arte conectado con la vida (p. 150).

Por su parte, Freire consideró los Círculos de cultura como fundamentales para una pedagogía de la libertad. Ernani los describe del siguiente modo en su introducción a la Pedagogía del oprimido del citado autor:

El círculo de cultura, en el método de Paulo Freire, revive la vida en profundidad crítica. La conciencia emerge del mundo vivido, lo objetiva, lo problematiza, lo comprende como proyecto humano. En diálogo circular, intersubjetivándose más y más, va asumiendo críticamente el dinamismo de su subjetividad creadora. Todos juntos, en círculo, y en colaboración, reelaboran el mundo, y al reconstruirlo, perciben que, aunque construido también por ellos, ese mundo no es verdaderamente de ellos y para ellos (Ernani en Freire, 2005, p. 22).

Beuys y Freire coinciden en que para poder diseñar una sociedad libre y auténticamente democrática es esencial que los seres humanos “se sientan sujetos de su pensar, discutiendo su pensar, su propia visión del mundo, manifestada implícita o explícitamente, en sus sugerencias y en las de sus compañeros” (Freire, 2005, p. 158). Al respecto Beuys afirmó:

para mí la lengua es el primer tipo de escultura. Se les da forma a las ideas con un medio de expresión. El medio de expresión es el lenguaje. Así que habría que aprender a mirar el pensamiento mismo, que las personas aprendieran a mirarlo como un artista mira su obra, es decir: en su forma, su fuerza, en sus proporciones. Igualmente habría que poner más valor en la forma, en el sonido, en la cualidad del habla (Beuys en Bodenmann-Ritter, 2005, p. 72).

Si bien, como nos dice Esquirol Calaf (2015), pensar puede hacerse en solitario, para conversar necesitamos a otras personas, buscamos compartir, esperamos otra perspectiva que alimente nuestro pensamiento:

el hablar exige al otro, vive del otro y, además, un otro concreto, un alguien de carne y hueso. En el diálogo somos por lo menos dos, lo que significa que la pluralidad es constitutiva del diálogo (...) el pensar dialogal es intrínsecamente pluralista (p. 50).

Y citando a Rosenzweig continúa: “en la auténtica conversación sucede realmente algo; no sé de antemano lo que el otro me va a decir, porque ni siquiera sé de antemano lo que yo mismo diré” (Rosenzweig en Esquirol Calaf, 2015, p. 50). Por tanto, nos dice: “algo cambia en el mundo cuando tiene lugar un diálogo” (Esquirol Calaf, 2015, p. 50). El diálogo se revela así como una forma de arte al quedar patentes sus cualidades creativas, transformativas y su vocación de futuro, en una travesía compartida hacia lo incierto: “El aspecto creativo acompaña naturalmente a este acontecer imprevisible y lo nuevo aparece en el esfuerzo dialógico” (p. 52). La conversación será tan creativa como comprometidas estén las personas participantes a averiguar cómo alcanzaremos nuevas formas que den lugar a una sociedad libre, solidaria y sostenible. Gadamer (1998) no pone el acento en la búsqueda de lo nuevo en sí, sino en poder verlo a través de la perspectiva de otra persona: “Lo que hace que algo sea una conversación no es el hecho de habernos enseñado algo nuevo, sino que hayamos encontrado en el otro algo que no habíamos encontrado aún en nuestra experiencia del mundo” (p. 206).

El físico estadounidense David Bohm (2005) lanzó una interesante propuesta en su estudio Wholeness and the Implicate Order (Totalidad y orden implícito) en el que propone un experimento que denomina el rheomode (rheo: del griego fluir). Según explica, se trata de una forma de experimentación lingüística que pone de manifiesto la función fragmentaria del lenguaje y propone un nuevo modo que no es tan propenso a la segmentación. Nos pone por ejemplo, la frase: “esto no es relevante”. Esta afirmación, según el autor, implica una división radical y definitiva entre lo que vamos a considerar relevante o irrelevante. El rheomode propone una alternativa que no es rígida, tajante ni definitiva, sino que es fluida y nos muestra que no existe una división radical, sino que la zona de grises entre ambos extremos es muy amplia (pp. 39, 41 y 42).

En su ensayo sobre el diálogo On Dialogue, Bohm pone el énfasis en la observación del pensamiento ya que, sostiene, que será imposible que surjan nuevas formas sociales, dignas de ser incorporadas, desde una imaginación y un pensamiento condicionados y enfermizos. Por eso, siguiendo a este autor, es interesante no solo cuestionar nuestros anclajes, los conceptos que nos vienen dados, sino mirar qué estamos pensando, qué sucede en nuestro espacio mental, cómo se conforma nuestra opinión, cómo nos identificamos con ella y cómo podríamos pensar los asuntos que afectan a nuestro día a día de otra manera.

Bohm estudia un concepto de la neurofisiología llamado “propiocepción”, es decir, la percepción propia o autopercepción. Según el autor, uno de los problemas esenciales del pensamiento es que no es capaz de autopercibirse. ¿Cómo podemos favorecer que el pensamiento se perciba a sí mismo? El autor sugiere una forma que nos recuerda a la citada idea del estudio interior propuesta por Beuys, en el que las personas observan su pensamiento desde una mirada artística. Bohm (1998) sostiene que es preciso suspender el pensamiento y crear un espejo para poder observar los resultados de este. El propio cuerpo, nos dice, sirve como espejo porque refleja las emociones que nos produce esa observación (p. 25). Como en las de Beuys y Freire, en la propuesta bohmiana, el grupo también actúa como un espejo porque muestra inmediatamente el efecto producido por un pensamiento concreto.

Las conversaciones circulares se basan en un encuentro fundado en la libre asociación, donde cada persona expone voluntariamente su perspectiva. Como cualquier obra de arte, no están enfocadas hacia un objetivo, ni siquiera el de llegar a un acuerdo. Es un proceso de escucha y apertura a la diversidad de opiniones sin juzgarlas, para poder comprenderlas, para entender de dónde surgen y cómo se han formado. Evitan partir de un debate que fomente la polarización. Una vez vistos los motivos de la otra persona, podemos profundizar y comenzar el diálogo. Suscribimos con Esquirol Calaf la cita de Lévinas: “la esencia del lenguaje es hospitalidad” (Lévinas en Esquirol Calaf, 2012 p. 104). Conversar acoge y reúne. Al final, mantiene Bohm (1998), las diferentes perspectivas no son lo crucial, sino el movimiento hacia la coherencia que se produce en el grupo (p. 27).

Gadamer (1998) considera que el arte de la conversación “es un atributo natural del ser humano” (p. 203), que resulta esencial para la comprensión mutua, para pensar mejor, para llegar a nuevas ideas y para crear vínculos de amistad. En este sentido nos dice: “la conversación con el otro, sus objeciones o su aprobación, su comprensión y también sus malentendidos son una especie de ampliación de nuestra individualidad y una piedra de toque del posible acuerdo al que la razón nos invita” (p. 205). Continúa este autor cuestionando hasta qué punto el lenguaje preforma el pensamiento. Gadamer encuentra legítima esta preocupación motivada por la sospecha de que pueda ser el lenguaje, “y nuestro modo de pensar mediado lingüísticamente”, lo que nos ha llevado a hacer del planeta “una inmensa fábrica” (p. 195). Sin embargo, discrepa: “El lenguaje no es una convencionalidad reelaborada ni el lastre de los esquemas previos que nos aplastan, sino la fuerza generativa y creadora capaz de fluidificar una y otra vez ese material” (p. 201).

Por último, entroncando con el papel de la conversación en el diseño de una sociedad auténticamente democrática, nos recuerda Esquirol Calaf (2015) que la ética discursiva tiene al diálogo “como eje de su propuesta filosófica” (p. 54). La profesora Adela Cortina Orts (2010) va más allá de la ética discursivo-deliberativa y llama la atención sobre la importancia de poner en práctica una ética de la razón cordial. Sostenemos que el arte dialógico puede ser el medio para conseguirlo. La autora pone el acento en que las personas afectadas tenemos que poder participar en los acuerdos en los que se decide sobre normas que nos repercuten “para que el ordenamiento marco se oriente por intereses universalizables” (p. 53). Para posibilitar esto se tienen que cumplir al menos tres requisitos fundamentales. Por un lado, que las personas afectadas sean tenidas en cuenta “en el sentido de que las políticas públicas y las normas económicas empoderen a los afectados de modo que puedan participar en las decisiones, y en el sentido de que participen en la toma de decisiones” (p. 73). El segundo requisito es que resulta “necesario institucionalizar los lugares en que los afectados pueden participar en la toma de decisiones en el nivel local, en el nacional, en el transnacional y en el global, porque son seres capaces de autonomía y de compasión” (p. 53). Por último, la tercera condición es educar a las personas afectadas, es decir, lo que Cortina Orts denomina: “La construcción del sujeto moral” (p. 93). Así, conviene la profesora con Habermas en que “hoy el poder político debe legitimarse comunicativamente; insiste en animar al pueblo a integrarse en asociaciones libres, preocupadas por valores, temas y razones que defiendan intereses universalizables y que presionen al poder político institucional” (pp. 93-94).

Cortina Orts considera que para que las personas lleguen a interesarse en dialogar seriamente acerca de las normas que les afectan necesitan ser formadas como

sujetos cordiales, sujetos con voluntad de justicia, dispuestos a dialogar en serio, a detectar qué intereses son universalizables y a decidirse por ellos. (...) Educar para una ciudadanía democrática, capaz de reconocer a los otros en su dignidad y en su vulnerabilidad (...) es entonces una pieza central del edificio (p. 94).

No estamos planteando una nueva utopía. Cortina Orts nos informa de que estos espacios de reunión ya existen y recomienda que sean reconocidos como aquellos en los que las deliberaciones de la sociedad civil tienen lugar:

instituciones no jurídicas y no parlamentarias en las que un número limitado de personas, y en periodos de tiempo limitados, delibera sobre problemas y llega a decisiones para las que tiene que dar razones. Es el caso de los comités y comisiones de bioética o de empresas, departamentos de responsabilidad social y de los comités de las asociaciones de periodistas, los colegios profesionales o las conferencias de ciudadanos (p. 89).

Consideramos que las Conversaciones en círculo abren un espacio al que pueden acceder todas las personas que estén interesadas en ese diálogo serio, en formarse para la democracia y para ser parte activa en su construcción, a través de la retroalimentación mutua y del reconocimiento de la condición de interdependencia entre los seres humanos.

Fabulando en círculos: la puesta en práctica del diálogo artístico

Funcionamiento y elementos de la forma: Conversaciones en círculo

Seguidamente describiremos nuestra interpretación de este proceso y cómo lo hemos implementado, los elementos que lo conforman y el funcionamiento del diálogo artístico. En la mayoría de las ocasiones hemos documentado las sesiones en vídeo. Aportamos imágenes de algunos de los dibujos surgidos durante estas.

Imagen 1: Añino-Granados, I. (2023). Conversaciones en círculos. Acción 1.

A primera vista la forma es obvia: las personas se sientan formando un círculo. Este modo de colocar los cuerpos en el espacio propicia la simetría y la horizontalidad, tanto los rostros como las voces son igualmente perceptibles por quienes participan. En el centro, se coloca papel continuo y algunos rotuladores.

Heidegger (Eidos84, 2011) nos recuerda la advertencia de Goethe en cuanto a que en la vida cotidiana nos arreglamos a duras penas para entendernos a través del lenguaje, porque solamente describimos relaciones superficiales. Sin embargo, en cuanto se trata de relaciones más profundas, entra en juego otro lenguaje: el poético (Eidos84, 2011, 0’ 39’’-1’ 42’’). En la situación de crisis que estamos viviendo no podemos conformarnos con un grado de entendimiento superficial.

Por ello, las Conversaciones en círculo requieren una introducción a través de la cual las personas entran en un modo de receptividad en el que son capaces de una escucha empática y de una observación atenta y respetuosa. La introducción nos ayuda a acceder al lenguaje poético, con el que podremos profundizar en las temáticas que se aborden. Escuchar y atender sin juzgar y sin volcar prejuicios que sirvan de bloqueo para lo nuevo por venir.

La introducción consta de dos procesos. Por un lado, aprendemos a utilizar nuestra imaginación, nuestro estudio interior, desde el que, según la escultora social Shelley Sacks (2011), podemos penetrar en lo que nos viene dado, podemos reconocer lo que debemos hacer y podemos desarrollar nuevas formas. Con la ayuda de nuestra imaginación podemos percibirnos y honrarnos mutuamente, podemos dibujar una comunidad que consiga al mismo tiempo dejar vivir al mundo y protegerlo (p. 39). Por otro lado, trabajamos con lo que Goethe (2013) llamó empirismo delicado (zarte Empirie) (p. 211). Así, iniciamos un proceso meditativo de intercambio con las imágenes y las ideas que emergen de ese espacio mental. Se trata de una observación en la que ponemos entre paréntesis nuestros conocimientos previos y creamos un vínculo ético con aquello que observamos; nos dejamos informar, para aprender algo nuevo. Esta será, a su vez, la forma en que vamos a prestar atención al resto del grupo durante el diálogo.

Cada participante selecciona una de las ideas que han aparecido en su mente y, quienes lo deseen, la comparten con el grupo en forma de una palabra. Por ejemplo: ocio, arte, dinero, etcétera. Normalmente, elegimos tres conceptos sobre los que mantendremos una delicada conversación. Pongamos, por ejemplo, el concepto de poder. La pregunta será entonces qué entendemos por poder. Asimismo, observamos el impacto que causan en nuestro cuerpo los conceptos al pronunciarlos y al oírlos. Nos fijamos en qué sensaciones despiertan.

Una o dos personas del círculo asumen el papel de moderadoras con el objeto de que la conversación no deje de ser artística. Su tarea consiste en avisar al grupo en el instante en que desaparezca el diálogo y se inicie una pugna por imponer un punto de vista sobre otro. Esto llevaría a una situación de bloqueo. La persona encargada de la moderación no cumple una función docente, sino que quien toma la palabra es quien enseña, el resto atiende. Cuando haya terminado esperamos unos segundos y la siguiente persona puede intervenir, sea para aportar su perspectiva, sea para cuestionar lo anteriormente compartido o para lanzar una pregunta.

Otro elemento clave que conforman las Conversaciones en círculo son los dibujos que van a ir emergiendo en el papel colocado en el centro. En ellos quedarán representadas de forma sintética tanto la sustancia que ha aportado el grupo como el desarrollo de la conversación. Destacan los dibujos lineales que revelan las interconexiones entre los conceptos propuestos y las diversas perspectivas, posibilitando su remodelación por el grupo. Los resultados demuestran que estas manifestaciones gráfico-plásticas resultan clarificadoras y didácticas.

Imagen 2: Añino-Granados, I. (2023). Conversaciones en círculos. Acción 2.

Por último, la duración total será de tres horas. Como cualquier actividad artística, requiere un tiempo para que quienes participan entren en un estado de relajación mental y de concentración desde el cual desplegar su creatividad.

Resultados y hallazgos

Los resultados y hallazgos recogidos son fruto del intercambio verbal entre los miembros del grupo, de sus expresiones gráfico-plásticas y de la retroalimentación compartida.

Comenzaremos por los surgidos del propio diálogo. Los conceptos propuestos con mayor frecuencia son: arte, dinero, democracia, felicidad, libertad, trabajo, conocimiento, miedo, cultura, creatividad y límites. En cada sesión se dialoga sobre tres nociones. Cada participante comparte su opinión sobre lo que significan y, poco a poco, al ir expresándose las diversas perspectivas, sus límites se tornan maleables, hasta darle un nuevo sentido: ya no uno abstracto, sino el que surge de la interiorización de la idea por el grupo.

Al mismo tiempo que desempaquetamos y remodelamos los conceptos, el papel va cubriéndose de dibujos. Al principio, cuando se mira a las tres palabras propuestas escritas sobre el papel, da la sensación de que encarnan ideas independientes y alejadas entre sí. Sin embargo, a medida que van surgiendo los dibujos, numerosas líneas y flechas comienzan a unirlas hasta revelar, para la sorpresa de las personas asistentes, una densa red de interrelaciones entre los diversos temas. Nos damos cuenta de que todas las cuestiones que se dan en la sociedad están vinculadas, nos incumben y nos afectan y que, por tanto, tenemos que ocuparnos de ellas, desarrollar nuestra responsabilidad entendida como capacidad de respuesta.

Los dibujos nos ayudan a ser conscientes del modo en que hemos ido relacionando los conceptos durante la conversación. Nos muestran las direcciones y los recorridos, llegando a convertirse en un mapa del diálogo. Se demuestra que la forma fragmentaria y separadora en que abordamos y percibimos los asuntos es ficticia. Se evidencia la situación de interconexión e interdependencia en la que transcurre la vida.

Imagen 3: Añino-Granados, I. (2023). Conversaciones en círculos. Acción 3.

En cuanto a las características y las similitudes entre los dibujos, es importante aclarar que los símbolos o patrones que aparecen no han sido acordados previamente, sino que surgen de forma intuitiva y espontánea. Los signos más frecuentes son los siguientes:

Diagramas: recogen bien un solo concepto que se une con otros a través de flechas, bien un conjunto de ellos englobándolos, relacionándolos, entendiéndolos como partes de un todo que puede dar lugar a sinónimos o a ideas que se apoyan, abriendo paso a otros significados o interpretaciones. A veces recogen frases completas.

Signos de interrogación: cumplen su función habitual de pregunta. La conversación comienza con una interrogación y, a lo largo de esta, también se cuestionan afirmaciones que van surgiendo durante el diálogo. El espíritu explorador, investigador y crítico se pone así de manifiesto.

Signos matemáticos: fundamentalmente, aparecen los signos de igual (=) y de diferente (≠). Para nuestro estudio nos interesan las interpretaciones relacionales de estos símbolos. Así, el signo de igual denota equilibrio entre las ideas colocadas a su izquierda y a su derecha. Las Conversaciones en círculo representan una investigación artística en búsqueda de lo que entendemos por democracia, por ello es crucial poder ver de forma gráfica los lugares en los que el grupo identifica simetrías, equilibrios y diferencias. El signo de igual indica identidad entre los conceptos, se está diciendo que tienen el mismo valor o que lo uno es lo mismo que lo otro. El movimiento entre los conceptos colocados a los dos lados de este símbolo es bidireccional, por lo que derecha e izquierda dejan de ser relevantes. Los elementos que las distinguen se funden en una unión transitiva.

El signo de diferencia o lo no igual ha sido utilizado en las conversaciones para llamar la atención sobre ideas que, en opinión del grupo, han sido equiparadas erróneamente. También denota un matiz, algo que debe ser puntualizado. Se pone de manifiesto en la conversación que las diferencias entre ideas que se han considerado iguales han de ser tenidas en cuenta y que no conviene homogeneizarlas. Es decir, que con estos dos signos de igual y de no igual hacemos un recorrido a la raíz del concepto. A veces se unen en su origen y vemos que las diferencias y separaciones han ido creándose artificialmente. Otras veces, sucede lo contrario: hay asuntos en los que conviene conservar lo diverso para poder disfrutar de sus ventajas.

El símbolo flecha: las flechas que aparecen en estos dibujos indican una dirección y un vínculo. Pueden unir conceptos o diagramas a lo largo de todo el soporte, llegando a conformar la citada red de interconexiones. Se crea así una sensación visual de movimiento trepidante que causa la impresión de que las ideas viajan por la superficie del papel, expandiendo su significado, afectándose mutuamente.

Dibujos del cuerpo humano: normalmente aparece representado de forma esquemática. A veces, diferenciando los sexos. Su representación parece resultar importante para insistir en la idea de que los conceptos son de creación humana y que los podemos remodelar.

Pirámides: en los dibujos aparecen pirámides y figuras prismatoides. A veces estas pirámides están acompañadas por palabras. En general, estas figuras denotan jerarquía y se presentan vinculadas a ideas relacionadas con el poder.

Imagen 4: Añino-Granados, I. (2023). Conversaciones en círculos. Acción 4.

Por motivos de espacio no nos es posible recoger una interpretación detallada de los dibujos. Invitamos a explorar las imágenes proporcionadas utilizando la imaginación e intuición y a observar la distancia o cercanía entre las palabras, la dirección y los movimientos de las flechas, el contenido de los diagramas y cualquier otro detalle que puedan encontrar. Los dibujos transmiten por sí mismos lo ocurrido durante el diálogo.

En cuanto a la retroalimentación aportada por las personas participantes, ha sido en todos los casos muy positiva. Comentan haber sentido un movimiento interior al darse cuenta de su capacidad de respuesta con respecto a los asuntos tratados, un impulso que les motiva a involucrarse.

Al comienzo del proceso, un gran número de personas manifiesta con preocupación estar desprovisto de imaginación, por lo que agradecen haber tomado conciencia de esta facultad y de sus posibles aplicaciones prácticas.

Se hacen patentes las diversas perspectivas desde las que se puede observar un concepto concreto y cómo, al aplicarlo a la vida cotidiana, este puede dejar de tener sentido y requerir un cambio. Por ejemplo, al problematizar el concepto de trabajo, nos damos cuenta de que generalmente se considera como tal aquella actividad por la que se recibe una contraprestación dineraria o en especie. Sin embargo, existe una gran cantidad de actividades por las que no se recibe un pago a cambio. Pensemos, por ejemplo, en los cuidados a otras personas, en la mayoría de las propuestas artísticas contemporáneas o en las actividades de voluntariado.

Quienes participan, coinciden en que las Conversaciones en círculo facilitan una mirada creativa bidireccional: hacia el interior y hacia las demás personas. Afirman que espontáneamente surge una visión artística capaz de atender cuestiones que nos repercuten y para las que habitualmente no nos consideramos competentes.

Asimismo, agradecen haber podido participar en un diálogo que requiriese un lenguaje poético y una atención delicada de tiempos más lentos, para poder tratar asuntos vitales con la profundidad que demandan.

Conclusiones

El diálogo se revela como algo vivo que conecta fuertemente al grupo. La participación ha sido muy activa tanto en su forma verbal como gráfica. Las personas se esfuerzan en prestar atención, en escuchar activamente a las demás, dejándose sorprender y enriquecer por las variadas aportaciones. De sus comentarios extraemos que esta acción impacta positivamente en la participación política entendida como asunto de su responsabilidad. Nuestra investigación prevé sopesar su influencia sobre la implicación ciudadana a través de entrevistas y proponiendo la temática durante la propia acción.

La experiencia nos lleva a proponer la institucionalización de las Conversaciones en círculo como parte fundamental de la estructura estatal; como instancia en la que las personas devienen conscientes de su capacidad de respuesta ante los asuntos que les afectan; el lugar donde pueden formarse mutuamente y desplegar su imaginación y sus capacidades creativas para participar de forma activa en la vida política. En su horizonte: dar lugar a una democracia auténtica y a una sociedad libre, solidaria y sostenible.

Referencias

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Biografía

Isabel Añino Granados

La autora es Licenciada en Derecho por la Universidad de Granada (España), Licenciada en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid (España), Master of Arts en la especialidad de Escultura Social por la Oxford Brookes University (Reino Unido) y obtuvo el Máster Universitario en Profesorado de Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato, Formación Profesional y Enseñanza de Idiomas por la Universidad de Cádiz (España).

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Cómo citar este artículo:

Añino Granados, I. (2022). Conversaciones en círculo: alta tecnología artística al servicio del diseño social. Artilugio Revista, (9). Recuperado de: https://revistas.unc.edu.ar/index.php/ART/article/view/42022 


[1] Este estudio forma parte de la investigación que la autora está llevando a cabo dentro del programa de doctorado de Historia y Artes (línea de investigación: creación artística, audiovisual y reflexión crítica) de la Escuela Internacional de Posgrado de la Universidad de Granada (España), bajo la dirección de la profesora Dra. Mar Garrido Román, en la que se exploran las posibilidades transformadoras del arte en el ámbito de lo jurídico, lo político y lo social.